Los trabajadores de la textil Ejemplar nucleados en el Sindicato Obrero de la Industria del Algodón de Entre Ríos (SOIAER)-CTA instalaron una carpa frente a la fábrica donde permanecerán por tiempo indeterminado hasta obtener respuestas de la patronal acerca de la deuda de tres meses de haberes y el medio aguinaldo. La fuerte custodia policial impidió que los manifestantes ingresaran al predio para tomar la planta, por lo cual decidieron protestar frente a las instalaciones de la empresa. Esta noche realizarán una asamblea. Unas 50 personas se concentraron a primera hora de la mañana en la intersección de las calles Hernandarias y 5030 del Parque Industrial de Paraná para tomar la fábrica, pero se encontraron con una fuerte custodia policial dentro de la planta, que se reforzó más tarde por dos patrulleros que arribaron al lugar.
“Para evitar confrontaciones”, los trabajadores decidieron instalar una carpa frente a las instalaciones de la textil, y esta noche, a partir de las 20, se hará una asamblea para definir la toma definitiva, adelantó a diario Uno, la titular de sindicato, Mariangeles Parodi.
Parodi indicó que dentro de la fábrica hay muy pocos trabajadores ya que la mayoría adhirió a la protesta y criticó a la patronal que “aduce no tener dinero para ponerse al día con los empleados pero tiene plata para pagar adicionales policiales para custodiar la fábrica”.
Los trabajadores enviaron notas al gobernador Sergio Urribarri y a los presidentes de ambas cámaras en la Legislatura provincial, el vicegobernador José Lauritto y el diputado Jorge Busti, para que sancione una ley de expropiación que permita la autogestión de la actividad productiva. “Queremos que nos entreguen la planta para producir y administrarla”, indicaron.
"al fin y al cabo somos lo que hacemos para dejar de ser lo que somos" (E.Galeano)
lunes, 15 de febrero de 2010
EL SALARIO DOCENTE Y LA SEÑORITA MIRTHA
Por Pablo Alabarces
14.02.2010
No soy profeta, pero no hacen falta ni profecías ni un gran esfuerzo de imaginación para anticipar que las clases van a comenzar con dificultades, si comienzan, y que 2010 será un año sembrado de paros docentes a lo largo y a lo ancho del país. Basta con leer las noticias de los últimos días –los reclamos, los amagos de negociación que se frustran cuando los funcionarios rechazan exasperados los pedidos–; o, indagando en internet, encontrar los salarios promedio de los maestros y profesores en cada una de las jurisdicciones. Las disparidades son groseras: y ni siquiera tomando en cuenta el salario del maestro fueguino o santacruceño –donde todo es carísimo– se puede encontrar un solo sueldo digno de ese nombre.
El tema educativo es uno de los más tapizados por los lugares comunes habituales de la cultura argentina. Los deliciosos testimonios que nos disparó Abel Posse en su corta pero fructífera gestión pueden ser un buen ejemplo: Posse era un sarmientino presuntamente ortodoxo, pero su derechismo vertiginoso y su probada incapacidad intelectual le impedían salir de la tontería del apostolado y del “los perjudicados por los paros son los alumnos”. Hoy Sarmiento sería un trotskista militante de los gremios docentes más radicalizados, y la sola mención de que $ 1.900 pueden ser un salario civilizado lo haría reescribir el Facundo. Por un momento, aceptemos lo que todos los políticos repiten: que la educación es la clave para el progreso de la patria, y que retener a los chicos en la escuela es el mejor mecanismo para que esos mismos chicos no nos asalten en la esquina (en realidad, la cosa es harto más compleja, pero aceptemos provisoriamente ese argumento). ¿Se puede afirmar eso e inmediatamente creer que un maestro puede ganar, al final de su carrera, con 25 años de antigüedad y miles de chicos alfabetizados sobre sus espaldas, menos de 5.000 pesos? ¿Y que el maestro que recién se inicia y del que esperamos eduque a los hijos de los pobres –porque los otros no van a la escuela pública– gane $ 1.600?
Por un lado: la respuesta posiblemente esté en que, justamente, los maestros de la escuela pública educan a los pobres, y en consecuencia merecen, para nuestros políticos, salarios acordes con esa función social. Como afirmó varias veces Martín Caparrós en este lugar (la última, el viernes pasado), los que deciden los salarios de médicos y docentes no se atienden en los hospitales públicos ni mandan sus chicos a las escuelas del Estado. Por otro, está la cortina de humo según la cual los docentes faltan, viven de licencia, no se actualizan y les encanta hacer paros “políticos” –como si cualquier paro pudiera ser otra cosa. Cortina de humo, retahíla de idioteces: pero que incluso cuando son veraces, olvidan que la acumulación de licencias tiene que ver con las condiciones reales del trabajo –¡cuarenta chicos, muchos subalimentados, durante 180 días en un aula!– o con, justamente, esos salarios, que los obligan a buscar las changas paralelas e incompatibles –ya que no pueden andar haciendo diferencias con el cambio del dólar usando información calificada.
La manera como la sociedad entiende ese trabajo, a pesar de la hipocresía de todos los gobernantes, la demuestran dos hechos: uno, las tablas nacionales, que como dije muestran que no hay un solo salario docente digno en todo el país (sean distritos peronistas, radicales o macristas: en la provincia que dejó Cobos, el maestro que se inicia gana $ 1.500). El otro lo acercan dos gentiles servidores de la flamante Policía Metropolitana en el Clarín del sábado: el subinspector Ahumada gana $ 9.200; el oficial mayor Mendicino, $ 6.400. En la misma jurisdiscción, mi señorita Mirtha, que espero que se haya podido jubilar, debía estar por los $ 4.500, con dos cargos de jornada simple y después de 40 años de maestra ejemplar: y ni quiero imaginarme cuál es su jubilación. La señorita Mirtha fue mi maestra en 6º y 7º entre 1972 y 1973: lo había sido de mi hermano mayor, lo fue de mi hermano menor. Entre 1997 y 2000 fue maestra de mis hijos en una escuela pública del barrio de Floresta. Los años le habían agregado sabiduría y no le habían restado compromiso con su trabajo: su exasperada conciencia del rol que cumplía la volvía una maestra increíble, insustituible, a la que sus alumnos y alumnas amaban mientras estudiaban como poseídos –porque también sabía exigir todo aquello que daba. No dudo de la idoneidad del subinspector Ahumada, pero la comparación no deja de ser irritante.
Sepan perdonar algún exceso argumentativo. Vengo de familia de maestras –tías y primas por doquier–, soy yo mismo profesor, y entre tanto docente malo que he tenido, como todos, como yo mismo puedo serlo, lo mejor de mi vida se lo he debido a la escuela y a la universidad argentinas. Cuando Sileoni, Scioli, Macri o el que sea afirman orondos que lo que reclaman los docentes (¡un 20% de aumento sobre las cifras ridículas de las que estamos hablando!) es excesivo, siento aletear en mi cabeza la ira, pésima consejera. Al lado de eso, el paro es apenas una medida más racional, prudente y, sin duda, legítima.
14.02.2010
No soy profeta, pero no hacen falta ni profecías ni un gran esfuerzo de imaginación para anticipar que las clases van a comenzar con dificultades, si comienzan, y que 2010 será un año sembrado de paros docentes a lo largo y a lo ancho del país. Basta con leer las noticias de los últimos días –los reclamos, los amagos de negociación que se frustran cuando los funcionarios rechazan exasperados los pedidos–; o, indagando en internet, encontrar los salarios promedio de los maestros y profesores en cada una de las jurisdicciones. Las disparidades son groseras: y ni siquiera tomando en cuenta el salario del maestro fueguino o santacruceño –donde todo es carísimo– se puede encontrar un solo sueldo digno de ese nombre.
El tema educativo es uno de los más tapizados por los lugares comunes habituales de la cultura argentina. Los deliciosos testimonios que nos disparó Abel Posse en su corta pero fructífera gestión pueden ser un buen ejemplo: Posse era un sarmientino presuntamente ortodoxo, pero su derechismo vertiginoso y su probada incapacidad intelectual le impedían salir de la tontería del apostolado y del “los perjudicados por los paros son los alumnos”. Hoy Sarmiento sería un trotskista militante de los gremios docentes más radicalizados, y la sola mención de que $ 1.900 pueden ser un salario civilizado lo haría reescribir el Facundo. Por un momento, aceptemos lo que todos los políticos repiten: que la educación es la clave para el progreso de la patria, y que retener a los chicos en la escuela es el mejor mecanismo para que esos mismos chicos no nos asalten en la esquina (en realidad, la cosa es harto más compleja, pero aceptemos provisoriamente ese argumento). ¿Se puede afirmar eso e inmediatamente creer que un maestro puede ganar, al final de su carrera, con 25 años de antigüedad y miles de chicos alfabetizados sobre sus espaldas, menos de 5.000 pesos? ¿Y que el maestro que recién se inicia y del que esperamos eduque a los hijos de los pobres –porque los otros no van a la escuela pública– gane $ 1.600?
Por un lado: la respuesta posiblemente esté en que, justamente, los maestros de la escuela pública educan a los pobres, y en consecuencia merecen, para nuestros políticos, salarios acordes con esa función social. Como afirmó varias veces Martín Caparrós en este lugar (la última, el viernes pasado), los que deciden los salarios de médicos y docentes no se atienden en los hospitales públicos ni mandan sus chicos a las escuelas del Estado. Por otro, está la cortina de humo según la cual los docentes faltan, viven de licencia, no se actualizan y les encanta hacer paros “políticos” –como si cualquier paro pudiera ser otra cosa. Cortina de humo, retahíla de idioteces: pero que incluso cuando son veraces, olvidan que la acumulación de licencias tiene que ver con las condiciones reales del trabajo –¡cuarenta chicos, muchos subalimentados, durante 180 días en un aula!– o con, justamente, esos salarios, que los obligan a buscar las changas paralelas e incompatibles –ya que no pueden andar haciendo diferencias con el cambio del dólar usando información calificada.
La manera como la sociedad entiende ese trabajo, a pesar de la hipocresía de todos los gobernantes, la demuestran dos hechos: uno, las tablas nacionales, que como dije muestran que no hay un solo salario docente digno en todo el país (sean distritos peronistas, radicales o macristas: en la provincia que dejó Cobos, el maestro que se inicia gana $ 1.500). El otro lo acercan dos gentiles servidores de la flamante Policía Metropolitana en el Clarín del sábado: el subinspector Ahumada gana $ 9.200; el oficial mayor Mendicino, $ 6.400. En la misma jurisdiscción, mi señorita Mirtha, que espero que se haya podido jubilar, debía estar por los $ 4.500, con dos cargos de jornada simple y después de 40 años de maestra ejemplar: y ni quiero imaginarme cuál es su jubilación. La señorita Mirtha fue mi maestra en 6º y 7º entre 1972 y 1973: lo había sido de mi hermano mayor, lo fue de mi hermano menor. Entre 1997 y 2000 fue maestra de mis hijos en una escuela pública del barrio de Floresta. Los años le habían agregado sabiduría y no le habían restado compromiso con su trabajo: su exasperada conciencia del rol que cumplía la volvía una maestra increíble, insustituible, a la que sus alumnos y alumnas amaban mientras estudiaban como poseídos –porque también sabía exigir todo aquello que daba. No dudo de la idoneidad del subinspector Ahumada, pero la comparación no deja de ser irritante.
Sepan perdonar algún exceso argumentativo. Vengo de familia de maestras –tías y primas por doquier–, soy yo mismo profesor, y entre tanto docente malo que he tenido, como todos, como yo mismo puedo serlo, lo mejor de mi vida se lo he debido a la escuela y a la universidad argentinas. Cuando Sileoni, Scioli, Macri o el que sea afirman orondos que lo que reclaman los docentes (¡un 20% de aumento sobre las cifras ridículas de las que estamos hablando!) es excesivo, siento aletear en mi cabeza la ira, pésima consejera. Al lado de eso, el paro es apenas una medida más racional, prudente y, sin duda, legítima.
domingo, 14 de febrero de 2010
MURIÓ EL PERIODISTA JOSÉ MARÍA PASQUINI DURAN
Su carrera abarcó exactamente medio siglo, desde sus comienzos en periódicos sindicales. En el exilio y en el país, como profesor, escritor y columnista, fue siempre un maestro, alguien que ayudó a entender lo que pasaba, con rigor y honestidad. Falleció a los 70 años y es la despedida a un amigo y un colega indispensable. La mejor forma de recordar y homenajear a un periodista brillante es dejar que sus textos hablen por él. “En casi todos los medios de difusión del país existe censura previa. Un amplio arco de grupos y personas, desde las Madres de Plaza de Mayo hasta Pacho O’Donnell, pueden dar fe de ello. No es de ahora el hábito. Cuando en 1976 se instaló el Proceso en el Estado, los censores militares sólo necesitaron actuar durante dos semanas; en los años subsiguientes la mayoría de las empresas periodísticas le cuidaron la espalda, expulsando del circuito comunicacional a las voces disidentes.” La mejor forma de recordar, y homenajear, a un periodista brillante –y el Negro José María Pasquini Durán lo fue– es dejar que sus textos hablen por él. Y qué mejor, en el caso de Pasquini, que comenzar la nota del adiós con el párrafo que abrió su primera columna de opinión en Página/12, en el número uno del diario, que salió a la calle el martes 26 de mayo de 1987. Ayer, después de una larga enfermedad, el Negro Pasquini falleció, pero sus pasos cansinos y su voz potente todavía resuenan en las viejas redacciones de este diario, en el piso doce de Perú 367, y en la planta baja de Belgrano 673. Y sus enseñanzas nos acompañan a todos los que lo conocimos, publicó Página 12.
Pasquini Durán había nacido en Salta, en 1939. En 1960 comenzó a trabajar como redactor “free lance” en periódicos sindicales, entre los que se destacó el diario de la CGT de los Argentinos, la organización liderada por Raimundo Ongaro. Entre los periodistas que hicieron esa publicación memorable figuraba Rodolfo Walsh, asesinado por la dictadura militar que se instaló en el país a partir del 24 de marzo de 1976. Luego, el Negro fue prosecretario de redacción de la revista Panorama, publicada por Editorial Abril, y llegó a secretario de redacción del diario La Opinión, dirigido por Jacobo Timerman.
En otros momentos de su carrera, dirigió y condujo programas periodísticos en la televisión y en la radio. Durante la dictadura militar 1976-1983, fue director latinoamericano de la agencia IPS, con sede en Roma. Además, cumplió actividades académicas en las universidades de La Plata y Buenos Aires, dictó conferencias y participó de seminarios en el país y en el exterior durante más de treinta años. Fue consultor de Unesco, del Sistema Económico Latinoamericano, del Pacto Andino, del Fondo de Población de Naciones Unidas, de World Association for Christian Communication y del Consejo Latinoamericano de Iglesias.
A lo largo de su vida realizó trabajos en Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Guyana, Italia, México, Nicaragua, Panamá, Perú y Venezuela. También publicó libros, entre ellos Comunicación, el Tercer Mundo frente a las nuevas tecnologías, Precisiones sobre la radio en Argentina –en coautoría con Wa-shington Uranga–, Ilusiones argentinas y Transiciones. Finalizada la dictadura militar, Pasquini trabajó primero en la revista El Periodista de Buenos Aires y a partir de 1987, en Página/12.
En 1974, antes de la muerte del general Juan Domingo Perón, el Negro Pasquini tuvo un breve paso por editorial Atlántida, cuyos dueños tenían la intención de sacar una primera revista Somos, que iba a jugar en favor de la jaqueada democracia de entonces. Fallecido el General, el proyecto, del que participaba también Carlos Somigliana como jefe de la sección Cultura, quedó trunco y la revista, con el mismo nombre, recién salió después del golpe militar. Por supuesto, con otro personal y con una línea ideológica totalmente opuesta a la idea original.
En este punto es bueno volver a esa primera nota de opinión de Pasquini en Página/12, que tenía como eje la movilización de los trabajadores de Clarín que habían denunciado, ante la Justicia, la intención del diario de publicar una solicitada, con cinco mil firmas, en apoyo al general Jorge Rafael Videla. El manifiesto fue prohibido, en cinco diarios, por el juez Martín Irurzun. En el párrafo final, Pasquini dejaba sentada una advertencia: “A los fundamentalistas civiles que acusan de comunistas a los trabajadores de prensa, más les valdría anotar el siguiente hecho: nadie guarda memoria del senador Joe McCarthy, quien terminó sus días internado en un sanatorio para alcohólicos desquiciados”.
Durante 23 años, el Panorama Político o las notas de opinión de Pasquini Durán fueron leídas, apreciadas y discutidas en lugares de estudio, partidos políticos o en organizaciones sociales. Cinco meses después de la caída del gobierno de Fernando de la Rúa, el Negro recordaba los sucesos de fines de 2001: “Así como la paz no es la simple ausencia de la guerra, tampoco la democracia puede ser la mera presencia de los ritos y las instituciones formales. De vez en cuando, tal vez en menos ocasiones que las necesarias, contingentes mayoritarios del pueblo intentan recuperar los auténticos contenidos y legitimidades de la relación entre las bases y las cúspides”. En junio de 2001, en una charla que dio en la ciudad de Rosario, ante estudiantes de periodismo, sostuvo que “sin duda hay un futuro” para los que abracen la profesión.
“Sin duda hay un futuro –insistió–, pero no es un futuro que está dado, sino que es un futuro a construir y por lo tanto, se hace difícil imaginarlo en las circunstancias en que vivimos (junio de 2001), en las que pareciera que no hay ninguna chance de construir nada”. Les expresó a los jóvenes que el alcance de los objetivos “depende del grado de compromiso que tengamos y del que logremos de la sociedad, con este oficio que nos compromete a todos”.
Rescató entonces la figura de Rodolfo Walsh, “de quien tenemos que ver cómo se la arreglaba para poder sobrevivir sin renunciar a sus creencias, a sus principios y a su oficio”. Recordó que Walsh “a veces se las arreglaba mejor y otras peor, es cierto, pero siempre vivió del periodismo, su oficio durante la mayor parte de su vida”. Sostuvo que “con ese mismo ingenio y con esa misma perseverancia es como tenemos que resolver las cosas. No hay otro modo de tomar ejemplos si no es así”.
Pasquini Durán, junto con su amigo Osvaldo Soriano, fue uno de los grandes hacedores de este diario. Fue el Negro el que despidió los restos del Gordo Soriano, a quien definió entonces como “un patriota que estudió en las raíces de la historia nacional los sentidos de nuestra grandeza y nuestra miseria, un patriota que pudo adivinar en la mirada de hombres y mujeres de todo el mundo un igual sentido de patria”. En las palabras que usó para despedir a Soriano, se reflejaba fiel su pensamiento y sus prioridades: “Venimos a despedir a un hombre honrado y en esta época el calificativo es casi revolucionario. Soriano era un hombre honrado”.
Lo mismo se debe decir del Negro Pasquini, un redactor de lujo, un periodista informado y lúcido hasta el final de su vida, un jefe de redacción implacable. Era también un Negro calentón, furibundo cuando se enojaba y a la vez entrañable, por esas mismas razones. Los que lo conocimos lo seguimos viendo recorrer la redacción palmo a palmo, palmeando espaldas, dando indicaciones, repartiendo sabiduría.
Pasquini Durán había nacido en Salta, en 1939. En 1960 comenzó a trabajar como redactor “free lance” en periódicos sindicales, entre los que se destacó el diario de la CGT de los Argentinos, la organización liderada por Raimundo Ongaro. Entre los periodistas que hicieron esa publicación memorable figuraba Rodolfo Walsh, asesinado por la dictadura militar que se instaló en el país a partir del 24 de marzo de 1976. Luego, el Negro fue prosecretario de redacción de la revista Panorama, publicada por Editorial Abril, y llegó a secretario de redacción del diario La Opinión, dirigido por Jacobo Timerman.
En otros momentos de su carrera, dirigió y condujo programas periodísticos en la televisión y en la radio. Durante la dictadura militar 1976-1983, fue director latinoamericano de la agencia IPS, con sede en Roma. Además, cumplió actividades académicas en las universidades de La Plata y Buenos Aires, dictó conferencias y participó de seminarios en el país y en el exterior durante más de treinta años. Fue consultor de Unesco, del Sistema Económico Latinoamericano, del Pacto Andino, del Fondo de Población de Naciones Unidas, de World Association for Christian Communication y del Consejo Latinoamericano de Iglesias.
A lo largo de su vida realizó trabajos en Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Guyana, Italia, México, Nicaragua, Panamá, Perú y Venezuela. También publicó libros, entre ellos Comunicación, el Tercer Mundo frente a las nuevas tecnologías, Precisiones sobre la radio en Argentina –en coautoría con Wa-shington Uranga–, Ilusiones argentinas y Transiciones. Finalizada la dictadura militar, Pasquini trabajó primero en la revista El Periodista de Buenos Aires y a partir de 1987, en Página/12.
En 1974, antes de la muerte del general Juan Domingo Perón, el Negro Pasquini tuvo un breve paso por editorial Atlántida, cuyos dueños tenían la intención de sacar una primera revista Somos, que iba a jugar en favor de la jaqueada democracia de entonces. Fallecido el General, el proyecto, del que participaba también Carlos Somigliana como jefe de la sección Cultura, quedó trunco y la revista, con el mismo nombre, recién salió después del golpe militar. Por supuesto, con otro personal y con una línea ideológica totalmente opuesta a la idea original.
En este punto es bueno volver a esa primera nota de opinión de Pasquini en Página/12, que tenía como eje la movilización de los trabajadores de Clarín que habían denunciado, ante la Justicia, la intención del diario de publicar una solicitada, con cinco mil firmas, en apoyo al general Jorge Rafael Videla. El manifiesto fue prohibido, en cinco diarios, por el juez Martín Irurzun. En el párrafo final, Pasquini dejaba sentada una advertencia: “A los fundamentalistas civiles que acusan de comunistas a los trabajadores de prensa, más les valdría anotar el siguiente hecho: nadie guarda memoria del senador Joe McCarthy, quien terminó sus días internado en un sanatorio para alcohólicos desquiciados”.
Durante 23 años, el Panorama Político o las notas de opinión de Pasquini Durán fueron leídas, apreciadas y discutidas en lugares de estudio, partidos políticos o en organizaciones sociales. Cinco meses después de la caída del gobierno de Fernando de la Rúa, el Negro recordaba los sucesos de fines de 2001: “Así como la paz no es la simple ausencia de la guerra, tampoco la democracia puede ser la mera presencia de los ritos y las instituciones formales. De vez en cuando, tal vez en menos ocasiones que las necesarias, contingentes mayoritarios del pueblo intentan recuperar los auténticos contenidos y legitimidades de la relación entre las bases y las cúspides”. En junio de 2001, en una charla que dio en la ciudad de Rosario, ante estudiantes de periodismo, sostuvo que “sin duda hay un futuro” para los que abracen la profesión.
“Sin duda hay un futuro –insistió–, pero no es un futuro que está dado, sino que es un futuro a construir y por lo tanto, se hace difícil imaginarlo en las circunstancias en que vivimos (junio de 2001), en las que pareciera que no hay ninguna chance de construir nada”. Les expresó a los jóvenes que el alcance de los objetivos “depende del grado de compromiso que tengamos y del que logremos de la sociedad, con este oficio que nos compromete a todos”.
Rescató entonces la figura de Rodolfo Walsh, “de quien tenemos que ver cómo se la arreglaba para poder sobrevivir sin renunciar a sus creencias, a sus principios y a su oficio”. Recordó que Walsh “a veces se las arreglaba mejor y otras peor, es cierto, pero siempre vivió del periodismo, su oficio durante la mayor parte de su vida”. Sostuvo que “con ese mismo ingenio y con esa misma perseverancia es como tenemos que resolver las cosas. No hay otro modo de tomar ejemplos si no es así”.
Pasquini Durán, junto con su amigo Osvaldo Soriano, fue uno de los grandes hacedores de este diario. Fue el Negro el que despidió los restos del Gordo Soriano, a quien definió entonces como “un patriota que estudió en las raíces de la historia nacional los sentidos de nuestra grandeza y nuestra miseria, un patriota que pudo adivinar en la mirada de hombres y mujeres de todo el mundo un igual sentido de patria”. En las palabras que usó para despedir a Soriano, se reflejaba fiel su pensamiento y sus prioridades: “Venimos a despedir a un hombre honrado y en esta época el calificativo es casi revolucionario. Soriano era un hombre honrado”.
Lo mismo se debe decir del Negro Pasquini, un redactor de lujo, un periodista informado y lúcido hasta el final de su vida, un jefe de redacción implacable. Era también un Negro calentón, furibundo cuando se enojaba y a la vez entrañable, por esas mismas razones. Los que lo conocimos lo seguimos viendo recorrer la redacción palmo a palmo, palmeando espaldas, dando indicaciones, repartiendo sabiduría.
viernes, 12 de febrero de 2010
POR LOS GURISES DEL RÍO DE LOS PÁJAROS
Por Oscar Taffetani
(APe).- Mientras solemnes jueces con peluca redactan en La Haya sus dictámenes sobre el diferendo entre la Argentina y el Uruguay por la instalación de la pastera en Fray Bentos, la pastera sigue funcionando. Día y noche, sigue funcionando, sigue embarcando y facturando miles de toneladas de pasta celulosa, a la vez que contaminando con dioxinas las aguas del río.
Mientras el gobernador de Entre Ríos decide, por su cuenta, reunirse con el presidente electo del Uruguay y tras una tarde de asado, de mate y de vino invitar a los asambleístas de Gualeguaychú a levantar el corte del puente y esperar calladitos el fallo de La Haya, mientras eso pasa, Botnia vende el grueso de su paquete accionario a la corporación finlandesa UPM, transfiriendo además la Forestal Oriental (propietaria de 180 mil hectáreas) al citado holding, tal vez confiando en su poderío e influencia para sortear airosa la instancia judicial.
A todo esto, los campos argentinos lindantes con el río Uruguay, en la zona del puente Gualeguaychú-Fray Bentos y también aguas abajo, comienzan a ser vendidos o alquilados para la explotación sojera, para la creación de bosques industriales (porque hay que alimentar al monstruo de las papeleras) y para destinos que jamás soñaron, ni en sus peores pesadillas, los dueños originarios. Tal el caso de la estancia “El Potrero”, de 29.000 hectáreas, uno de cuyos flancos está enfrentado, río de por medio, a la celulosa de Fray Bentos, y que fue vendida por estos días. Es que el futuro turístico de la región, con sus balnearios, con sus áreas protegidas, sus selvas, sus bosques y palmares, ha cambiado para mal, de golpe, sin que sus habitantes hayan tenido la oportunidad -aunque el derecho los asista- de decir, simplemente, que no.
Los números de la pastera
En su film “Estado de Sitio”, fresco de la política uruguaya en tiempos de dictaduras y guerrillas, el realizador griego Costa-Gavras supo mostrar con una sola imagen -los ojos de un changarín del aeropuerto de Carrasco- lo que era el sistema de información del MLN Tupamaros. En cualquier oficina o establecimiento, a cualquier nivel, la organización podía contar con un informante, dispuesto a colaborar en la lucha contra los verdugos de la patria. Del mismo modo, compañeros uruguayos mantienen informada a la Asamblea de Gualeguaychú de los movimientos de la pastera: a quién contrata; a qué periodista soborna; a qué nuevo destino envía sus cargas, etcétera.
Gracias a esos compañeros se difundieron documentos de los despachos de aduana y los reembarcos de Botnia en Nueva Palmira, con destino a Paysandú, para ser reenviados desde allí, a través del puente General Artigas, hacia puertos y/o compradores argentinos.
Examinando los cuatro despachos correspondientes al pasado 26 de enero, vemos que cada uno involucra en promedio 25 toneladas de pasta celulosa, a un valor CIF de 660,40 dólares. Haciendo una rápida cuenta, si recordamos que el plan de producción anual de de la planta Fray Bentos es de un millón y medio de toneladas, nos da un valor cercano a los mil millones de dólares anuales. ¡Vaya si tiene recursos, para pagar favores y comisiones!
De los leoninos contratos firmados por las autoridades uruguayas con Botnia, se puede tener idea al ver las exenciones otorgadas. Un Canal Verde, por ejemplo, exime las cargas procedentes de Fray Bentos de verificación (o vista) de Aduana. Y en rubros como IVA, IMESI, COFIS y Fondo Lechero, los productos de Botnia tributan… cero pesos.
¿Qué dejan las pasteras como Botnia, nos preguntamos, a cambio de lo que se llevan y del daño que producen a su alrededor?
Cuando llegue el día
El corte del puente internacional –única medida de fuerza que aplicó y que sostuvo la Asamblea de Gualeguaychú, ante la sordera del poder- no ha impedido en ningún momento la circulación con motivos laborales, con motivos deportivos o con motivos sanitarios, ni las compras domésticas de los vecinos de ambas orillas. Pero sí ha impedido la llegada de insumos para Botnia, el paso de las exportaciones de Botnia y el flujo del turismo mayor hacia Punta del Este y los grandes balnearios del Uruguay.
Sin embargo, de mil maneras, los medios y los comunicadores al servicio de Botnia han demonizado a la Asamblea de Gualeguaychú, tratando de convertirla en la gran responsable de todas las calamidades, cambio climático incluido. Por eso, muy pocos se han enterado por estos días de la decisión, ciento por ciento democrática, que han tomado los asambleístas de Gualeguaychú, para cuando se conozca el fallo del tribunal de La Haya.
Ellos decidieron convocar al pueblo, a todo el pueblo de Gualeguaychú, a una gran asamblea, donde la comunidad entera podrá votar, una vez conocido el fallo, si se levanta el corte del puente y si la lucha ambiental habrá de continuar de otras maneras y en otros escenarios.
Un miembro de la Asamblea de Gualeguaychú nos comentaba al atardecer de un tórrido día de febrero, cuando el plañido de los botnios y botnias ya estaba llegando a la Luna, que su vida ha cambiado por completo a partir de la instalación de la pastera, y que no se arrepiente del compromiso de lucha asumido. “No lo hice por mí, sino por los gurises”, dijo. “Lo hice por el río, por el campo y por estos montes donde me he criado. Los gurises tienen derecho a todo eso; tienen derecho a un futuro. Y defenderles ese futuro vale cualquier esfuerzo que hagamos”.
(APe).- Mientras solemnes jueces con peluca redactan en La Haya sus dictámenes sobre el diferendo entre la Argentina y el Uruguay por la instalación de la pastera en Fray Bentos, la pastera sigue funcionando. Día y noche, sigue funcionando, sigue embarcando y facturando miles de toneladas de pasta celulosa, a la vez que contaminando con dioxinas las aguas del río.
Mientras el gobernador de Entre Ríos decide, por su cuenta, reunirse con el presidente electo del Uruguay y tras una tarde de asado, de mate y de vino invitar a los asambleístas de Gualeguaychú a levantar el corte del puente y esperar calladitos el fallo de La Haya, mientras eso pasa, Botnia vende el grueso de su paquete accionario a la corporación finlandesa UPM, transfiriendo además la Forestal Oriental (propietaria de 180 mil hectáreas) al citado holding, tal vez confiando en su poderío e influencia para sortear airosa la instancia judicial.
A todo esto, los campos argentinos lindantes con el río Uruguay, en la zona del puente Gualeguaychú-Fray Bentos y también aguas abajo, comienzan a ser vendidos o alquilados para la explotación sojera, para la creación de bosques industriales (porque hay que alimentar al monstruo de las papeleras) y para destinos que jamás soñaron, ni en sus peores pesadillas, los dueños originarios. Tal el caso de la estancia “El Potrero”, de 29.000 hectáreas, uno de cuyos flancos está enfrentado, río de por medio, a la celulosa de Fray Bentos, y que fue vendida por estos días. Es que el futuro turístico de la región, con sus balnearios, con sus áreas protegidas, sus selvas, sus bosques y palmares, ha cambiado para mal, de golpe, sin que sus habitantes hayan tenido la oportunidad -aunque el derecho los asista- de decir, simplemente, que no.
Los números de la pastera
En su film “Estado de Sitio”, fresco de la política uruguaya en tiempos de dictaduras y guerrillas, el realizador griego Costa-Gavras supo mostrar con una sola imagen -los ojos de un changarín del aeropuerto de Carrasco- lo que era el sistema de información del MLN Tupamaros. En cualquier oficina o establecimiento, a cualquier nivel, la organización podía contar con un informante, dispuesto a colaborar en la lucha contra los verdugos de la patria. Del mismo modo, compañeros uruguayos mantienen informada a la Asamblea de Gualeguaychú de los movimientos de la pastera: a quién contrata; a qué periodista soborna; a qué nuevo destino envía sus cargas, etcétera.
Gracias a esos compañeros se difundieron documentos de los despachos de aduana y los reembarcos de Botnia en Nueva Palmira, con destino a Paysandú, para ser reenviados desde allí, a través del puente General Artigas, hacia puertos y/o compradores argentinos.
Examinando los cuatro despachos correspondientes al pasado 26 de enero, vemos que cada uno involucra en promedio 25 toneladas de pasta celulosa, a un valor CIF de 660,40 dólares. Haciendo una rápida cuenta, si recordamos que el plan de producción anual de de la planta Fray Bentos es de un millón y medio de toneladas, nos da un valor cercano a los mil millones de dólares anuales. ¡Vaya si tiene recursos, para pagar favores y comisiones!
De los leoninos contratos firmados por las autoridades uruguayas con Botnia, se puede tener idea al ver las exenciones otorgadas. Un Canal Verde, por ejemplo, exime las cargas procedentes de Fray Bentos de verificación (o vista) de Aduana. Y en rubros como IVA, IMESI, COFIS y Fondo Lechero, los productos de Botnia tributan… cero pesos.
¿Qué dejan las pasteras como Botnia, nos preguntamos, a cambio de lo que se llevan y del daño que producen a su alrededor?
Cuando llegue el día
El corte del puente internacional –única medida de fuerza que aplicó y que sostuvo la Asamblea de Gualeguaychú, ante la sordera del poder- no ha impedido en ningún momento la circulación con motivos laborales, con motivos deportivos o con motivos sanitarios, ni las compras domésticas de los vecinos de ambas orillas. Pero sí ha impedido la llegada de insumos para Botnia, el paso de las exportaciones de Botnia y el flujo del turismo mayor hacia Punta del Este y los grandes balnearios del Uruguay.
Sin embargo, de mil maneras, los medios y los comunicadores al servicio de Botnia han demonizado a la Asamblea de Gualeguaychú, tratando de convertirla en la gran responsable de todas las calamidades, cambio climático incluido. Por eso, muy pocos se han enterado por estos días de la decisión, ciento por ciento democrática, que han tomado los asambleístas de Gualeguaychú, para cuando se conozca el fallo del tribunal de La Haya.
Ellos decidieron convocar al pueblo, a todo el pueblo de Gualeguaychú, a una gran asamblea, donde la comunidad entera podrá votar, una vez conocido el fallo, si se levanta el corte del puente y si la lucha ambiental habrá de continuar de otras maneras y en otros escenarios.
Un miembro de la Asamblea de Gualeguaychú nos comentaba al atardecer de un tórrido día de febrero, cuando el plañido de los botnios y botnias ya estaba llegando a la Luna, que su vida ha cambiado por completo a partir de la instalación de la pastera, y que no se arrepiente del compromiso de lucha asumido. “No lo hice por mí, sino por los gurises”, dijo. “Lo hice por el río, por el campo y por estos montes donde me he criado. Los gurises tienen derecho a todo eso; tienen derecho a un futuro. Y defenderles ese futuro vale cualquier esfuerzo que hagamos”.
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Asamblea Ambiental - Botnia - Agroquímicos
jueves, 11 de febrero de 2010
EMPLEADOS DE LA TEXTIL EJEMPLAR QUIEREN LA EXPROPIACIÓN DE LA PLANTA
Ante la falta de respuestas de los empresarios a la deuda por salarios atrasados, los empleados de la textil Ejemplar decidieron habilitar la posibilidad de tomar la planta, quedando el Sindicato Obrero de la Industria del Algodón de Entre Ríos (Soiaer)-CTA facultado para decidir el día y la hora de ejecución de la medida. Además, pidieron audiencia al gobernador Sergio Urribarri solicitando la expropiación de la fábrica, según informó la secretaria general del gremio, Yamila Márquez. “Hoy (jueves), a las 10, nos reunimos en asamblea en la CTA y decidimos que ante la falta de respuestas de los empresarios, a partir de hoy se habilita la posibilidad de tomar la fábrica de parte los trabajadores. El sindicato queda facultado para determinar el día, la hora y las circunstancias”, expresó Márquez.
Asimismo, aseguró que aún no determinaron cuándo será la toma de la planta, sino que darán aviso “unas horas antes para que la empresa no nos espere con una sorpresa”. “A partir de hoy puede ser cualquier día”, afirmó.
Según Márquez, a pesar de las medidas que realizaron hasta el momento, no tuvieron contacto con los empresarios para encontrar una solución al conflicto. “Por eso tomamos esta nueva determinación”, añadió en declaraciones realizadas a APF.
“Además hoy cursamos un pedido de audiencia al gobernador Sergio Urribarri con el fin de explicarle la situación de los trabajadores, pero también para interesarlo en la viabilidad de que la empresa pueda seguir funcionando de forma autogestionada”, detalló. “Queremos mantener la fuente de trabajo, ya que le sería útil al mismo gobierno para el abastecimiento de los hospitales, centros de salud y el mercado interno”, expresó.
“En la carta que mandamos a Urribarri pedimos la expropiación de las máquinas, del edificio, y le aseguramos que cualquier crédito que nos den quedarán en buenas manos y no en los bolsillos de los empresarios”, culminó.
Asimismo, aseguró que aún no determinaron cuándo será la toma de la planta, sino que darán aviso “unas horas antes para que la empresa no nos espere con una sorpresa”. “A partir de hoy puede ser cualquier día”, afirmó.
Según Márquez, a pesar de las medidas que realizaron hasta el momento, no tuvieron contacto con los empresarios para encontrar una solución al conflicto. “Por eso tomamos esta nueva determinación”, añadió en declaraciones realizadas a APF.
“Además hoy cursamos un pedido de audiencia al gobernador Sergio Urribarri con el fin de explicarle la situación de los trabajadores, pero también para interesarlo en la viabilidad de que la empresa pueda seguir funcionando de forma autogestionada”, detalló. “Queremos mantener la fuente de trabajo, ya que le sería útil al mismo gobierno para el abastecimiento de los hospitales, centros de salud y el mercado interno”, expresó.
“En la carta que mandamos a Urribarri pedimos la expropiación de las máquinas, del edificio, y le aseguramos que cualquier crédito que nos den quedarán en buenas manos y no en los bolsillos de los empresarios”, culminó.
miércoles, 10 de febrero de 2010
ORGANISMOS SOCIALES DE LA PROVINCIA SE SOLIDARIZARON CON LOS EMPLEADOS DE COTO Y EJEMPLAR
“Los trabajadores textiles de la empresa ubicada en el parque industrial, vienen luchando desde principios de 2009, y la situación se agrava ahora por la falta de pagos de los salarios adeudados desde noviembre. De ese modo, decidieron parar la fábrica hasta tanto no se abonen los haberes adeudados, y en un plazo perentorio decidirán autogestionar la empresa para evitar el cierre de la misma y garantizar su fuente de trabajo”, sostuvieron en una gacetilla enviada a ANALISIS DIGITAL.
Desde las organizaciones denunciaron “la falta de compromiso por parte de la Dirección Provincial de Trabajo y del gobierno provincial, ya que no han tomado cartas en el asunto en defensa de los derechos de los trabajadores. La Dirección de Trabajo siempre ha desconocido la problemática y ha respondido con negativas a los reclamos laborales, demostrando una clara connivencia con el empleador, ninguneando a los trabajadores que son ejemplo de lucha por la libertad y la democracia sindical y que decidieron ser artífices de su propio destino”.
“También los despedidos del hipermercado Coto están luchando en defensa de sus derechos. Ante la persistencia del empresario Alfredo Coto de mantener firme el despido sin causa para 20 jóvenes de Paraná, manifestamos nuestro total rechazo a la medida y nuestra solidaridad con la justa y legítima resistencia de los trabajadores. Cometieron la osadía de solicitar un plus de 150 pesos para reforzar sus magros sueldos, que cubren apenas la canasta de pobreza”, agregaron.
Luego, ampliaron: “Reincorporados por la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo, la decisión de impedir el despido definitivo es contundente y el estado de ánimo y la solidaridad interna de los trabajadores y las trabajadoras se hace notar. De seguir todo así, el 11 de febrero sería la última reunión, antes del 20 del mismo mes, día en que ya no podrían entrar al supermercado como trabajadores del mismo”.
“A esta altura del conflicto, los delegados y trabajadores de Coto reincorporados transitoriamente no tienen demasiada esperanza en la mediación del Ministerio de Trabajo provincial. Esperan sí, la solidaridad que puedan brindarles los movimientos sociales y políticos de la sociedad paranaense”, indicaron.
“Mientras tanto, ni el gobierno nacional (ya que la Central de Trabajadores Argentinos emitió una carta documento a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner por el conflicto Coto, enmarcada en la cuota Hilton y también hizo oídos sordos), ni el gobernador provincial, Sergio Urribarri, ni el intendente José Carlos Halle, han intervenido en favor de los trabajadores, haciendo valer el peso de sus cargos políticos en defensa de las fuentes de trabajo, dejando que un empresario atropelle el derecho laboral según sus mezquinos intereses”, arremetieron.
En ese sentido: “Los abajo firmantes reiteramos nuestro apoyo a los trabajadores textiles en lucha por sus derechos, y a los trabajadores mercantiles despedidos, alertando que su situación no es un hecho aislado; sino que se reproduce en otros sectores de la ciudad, de la provincia y del país, a causa de un modelo de concentración, saqueo y genocidio, frente al cual sólo la resistencia activa, la participación y la solidaridad, son la garantía del freno a su avance, como paso esencial para comenzar a construir una nueva sociedad”.
Finalmente invitaron a “los medios de comunicación, organizaciones civiles, sociales y políticas, a presenciar la conferencia de prensa que se realizará este viernes a las 10 en la sede de la Central de los Trabajadores Argentinos (Tucumán 278 - Paraná), a los efectos de seguir dialogando sobre la situación de miseria que se nos impone como modo de vida a los sectores populares, y de la necesidad de nuestra unidad”.
Adhieren en la iniciativa: Mesa Redonda de Entre Ríos; Proyecto de Extensión Por Una Nueva Economía, Humana y Sustentable (UNER); Red de Docentes Por una nueva sociedad; CTA Paraná; CTA Entre Ríos; AGMER Paraná; AGMER Entre Ríos; Agrupación Trabajadores Mercantiles y de Servicios en CTA; Sindicato Empleadas en Casas de Familia de Entre Ríos; Sindicato de Trabajadores Tarjeteros de Paraná; Sindicato Obrero de la Industria del Algodón de Entre Ríos; Sindicato Trabajadores Hípicos de Entre Ríos; Red Nacional de Medios Alternativos; Mesa Coordinadora Asamblea Hacia una Constituyente Social Paraná; Jóvenes Hacia una Constituyente Social de Entre Ríos; Proyecto Sur Entre Ríos; Asamblea Multisectorial Paraná NO AL HIPER; Centro de Almaceneros Minoristas y Anexos de Paraná; Movimiento Nacional Reformista de Entre Ríos; Asociación Civil Juanito Laguna Santa Fe; Instituto de Salud Laboral y Medio Ambiente – CTA Reg. Córdoba; Sindicato Argentino de Músicos SADEM – Delegación Entre Ríos; Cuerpo de Delegados del Supermercado Coto de Paraná; Sindicato de Empleados de Comercio de Paraná; Asociación Civil Red de Alerta; Centro de Jubilados y Pensionados Nacionales, Provinciales y Municipales de CTA Paraná; UNER en Movimiento.
Desde las organizaciones denunciaron “la falta de compromiso por parte de la Dirección Provincial de Trabajo y del gobierno provincial, ya que no han tomado cartas en el asunto en defensa de los derechos de los trabajadores. La Dirección de Trabajo siempre ha desconocido la problemática y ha respondido con negativas a los reclamos laborales, demostrando una clara connivencia con el empleador, ninguneando a los trabajadores que son ejemplo de lucha por la libertad y la democracia sindical y que decidieron ser artífices de su propio destino”.
“También los despedidos del hipermercado Coto están luchando en defensa de sus derechos. Ante la persistencia del empresario Alfredo Coto de mantener firme el despido sin causa para 20 jóvenes de Paraná, manifestamos nuestro total rechazo a la medida y nuestra solidaridad con la justa y legítima resistencia de los trabajadores. Cometieron la osadía de solicitar un plus de 150 pesos para reforzar sus magros sueldos, que cubren apenas la canasta de pobreza”, agregaron.
Luego, ampliaron: “Reincorporados por la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo, la decisión de impedir el despido definitivo es contundente y el estado de ánimo y la solidaridad interna de los trabajadores y las trabajadoras se hace notar. De seguir todo así, el 11 de febrero sería la última reunión, antes del 20 del mismo mes, día en que ya no podrían entrar al supermercado como trabajadores del mismo”.
“A esta altura del conflicto, los delegados y trabajadores de Coto reincorporados transitoriamente no tienen demasiada esperanza en la mediación del Ministerio de Trabajo provincial. Esperan sí, la solidaridad que puedan brindarles los movimientos sociales y políticos de la sociedad paranaense”, indicaron.
“Mientras tanto, ni el gobierno nacional (ya que la Central de Trabajadores Argentinos emitió una carta documento a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner por el conflicto Coto, enmarcada en la cuota Hilton y también hizo oídos sordos), ni el gobernador provincial, Sergio Urribarri, ni el intendente José Carlos Halle, han intervenido en favor de los trabajadores, haciendo valer el peso de sus cargos políticos en defensa de las fuentes de trabajo, dejando que un empresario atropelle el derecho laboral según sus mezquinos intereses”, arremetieron.
En ese sentido: “Los abajo firmantes reiteramos nuestro apoyo a los trabajadores textiles en lucha por sus derechos, y a los trabajadores mercantiles despedidos, alertando que su situación no es un hecho aislado; sino que se reproduce en otros sectores de la ciudad, de la provincia y del país, a causa de un modelo de concentración, saqueo y genocidio, frente al cual sólo la resistencia activa, la participación y la solidaridad, son la garantía del freno a su avance, como paso esencial para comenzar a construir una nueva sociedad”.
Finalmente invitaron a “los medios de comunicación, organizaciones civiles, sociales y políticas, a presenciar la conferencia de prensa que se realizará este viernes a las 10 en la sede de la Central de los Trabajadores Argentinos (Tucumán 278 - Paraná), a los efectos de seguir dialogando sobre la situación de miseria que se nos impone como modo de vida a los sectores populares, y de la necesidad de nuestra unidad”.
Adhieren en la iniciativa: Mesa Redonda de Entre Ríos; Proyecto de Extensión Por Una Nueva Economía, Humana y Sustentable (UNER); Red de Docentes Por una nueva sociedad; CTA Paraná; CTA Entre Ríos; AGMER Paraná; AGMER Entre Ríos; Agrupación Trabajadores Mercantiles y de Servicios en CTA; Sindicato Empleadas en Casas de Familia de Entre Ríos; Sindicato de Trabajadores Tarjeteros de Paraná; Sindicato Obrero de la Industria del Algodón de Entre Ríos; Sindicato Trabajadores Hípicos de Entre Ríos; Red Nacional de Medios Alternativos; Mesa Coordinadora Asamblea Hacia una Constituyente Social Paraná; Jóvenes Hacia una Constituyente Social de Entre Ríos; Proyecto Sur Entre Ríos; Asamblea Multisectorial Paraná NO AL HIPER; Centro de Almaceneros Minoristas y Anexos de Paraná; Movimiento Nacional Reformista de Entre Ríos; Asociación Civil Juanito Laguna Santa Fe; Instituto de Salud Laboral y Medio Ambiente – CTA Reg. Córdoba; Sindicato Argentino de Músicos SADEM – Delegación Entre Ríos; Cuerpo de Delegados del Supermercado Coto de Paraná; Sindicato de Empleados de Comercio de Paraná; Asociación Civil Red de Alerta; Centro de Jubilados y Pensionados Nacionales, Provinciales y Municipales de CTA Paraná; UNER en Movimiento.
martes, 9 de febrero de 2010
DENUNCIA ANTE LA OIT
El Sindicato Obrero de la Industria del Algodón de Entre Ríos (Soiaer-CTA) cuestionó las declaraciones del titular de la Dirección Provincial de Trabajo, Oscar Balla, quien sostuvo que ese gremio no tiene reconocimiento oficial. “Desde el primer momento Balla puso palos en la rueda”, criticó la responsable de Prensa del sindicato, Mariángeles Parodi, quien anunció que “de persistir el funcionario en la negativa de reconocimiento”, denunciarán al Estado provincial ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ya que “violentan la libertad sindical y el convenio 87 de la OIT, ya que el ejercicio de la misma es el pleno derecho que nos otorga la ley para agremiarnos; desde el primer momento Balla puso palos en la rueda, como afiliados y representantes de la CTA tampoco nos atendió ni nos dio respuesta al expediente que presentamos en mayo”.
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