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martes, 3 de mayo de 2011

Matar a Bin Laden, resucitar a Al Qaeda

Santiago Alba Rico

Una de las grandes sorpresas que habían deparado los levantamientos populares en el mundo árabe es que habían dejado momentáneamente fuera de juego a todas las fuerzas islamistas y muy especialmente, claro, a la más sospechosa y extremista, Al-Qaeda, marca comercial de oscuro contenido largamente instrumentalizada para sostener dictadores, reprimir toda clase de disidencia y desviar la atención lejos de los verdaderos campos de batalla. Con indicaciones de amplio espectro, como la aspirina, Ben Laden reaparecía cada vez que hacía falta atizar la “guerra contra el terrorismo”; se le mantenía con vida para agitar su espantajo en encrucijadas electorales o para justificar leyes de excepción. Esta vez la situación era demasiado grave como para no usarlo por última vez, en una orgía mediática que eclipsa incluso la boda del príncipe Guillermo e introduce efectos muy inquietantes en el mundo.
Cuando parecía relegada al olvido, definitivamente arrinconada por los propios pueblos que debían apoyarla, reaparece Al-Qaeda. Un desconocido grupo, en nombre de esa patente, asesina a Arrigoni en Palestina; días después, en plena efervescencia de las protestas antimonárquicas en Marruecos, una bomba estalla en la plaza Yamaa Fna de Marrakesh; ahora reaparece Ben Laden, no vivo y amenazador, sino en toda la gloria de un martirio aplazado, estudiado, cuidadosamente escenificado, un poco inverosímil. “Se ha hecho justicia”, dice Obama, pero la justicia reclama tribunales y jueces, procedimientos sumariales, una sentencia independiente. Más sincero ha sido George Bush: “Es la venganza de los EEUU”, ha dicho. “Es la venganza de la democracia”, ha añadido, y miles de demócratas estadounidenses zapatean de alegría delante de la Casa Blanca, saltando con bárbara euforia sobre tibias y calaveras. Pero democracia y venganza son tan incompatibles como la pedagogía y el infanticidio, como el alfabeto y el solipsismo, como el ajedrez y el juego. A los EEUU le gustan los linchamientos, sobre todo desde el aire, porque sabe que son más poderosos que los principios. “El mundo siente alivio”, afirma Obama, pero al mismo tiempo alerta de “ataques violentos en todo el mundo tras la muerte de Ben Laden”. ¿Alerta? ¿Avisa? ¿Promete? ¿Qué alivio puede producir un asesinato que -se dice al mismo tiempo- pone en peligro a aquellos a los que presumiblemente se quiere salvar?
Este era el momento. Al-Qaeda vuelve a dominar la escena; Al-Qaeda vuelve a saturar el imaginario occidental. Mientras el presunto cadáver de Ben Laden es arrojado al mar, Ben Laden se apodera fantasmalmente de todas las luchas y todas los deseos de justicia. Se cumplirá el vaticinio de Obama: habrá ataques violentos por todas partes y el mundo árabo-musulmán volverá a ser un bullicio de fanatismos y decapitaciones, quieran o no quieran sus poblaciones. Entre democracia y barbarie, es evidente, EEUU no tiene duda: la barbarie se ajusta mucho más al “sueño americano” (y, por supuesto, al delirio israelí).
No sabemos si se ha matado realmente a Ben Laden; lo que está claro es que el esfuerzo por resucitar a toda costa a Al-Qaeda pretende matar los procesos de cambio comenzados hace cuatro meses en el mundo árabe.

viernes, 1 de octubre de 2010

Repudio de las centrales del cono sur al intento de golpe en Ecuador

La Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS) manifestó hoy su “repudio total a la sublevación policial contra el gobierno legítimo del presidente Rafael Correa” y advirtió que “los trabajadores de América no permitirán el quiebre institucional en la región”. Convocó a todas las instancias institucionales supranacionales y a los gobiernos del mundo a impedir un nuevo antecedente como el de Honduras.
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, denunció hoy que las violentas protestas policiales realizadas en Quito forman parte de una conspiración que se ha estado preparando durante meses y llamó a las fuerzas policiales que sirven a la patria a subordinarse a sus cuarteles.
Ante esta situación la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS), integrada por 13 organizaciones de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Chile, manifestó su “apoyo total al gobierno de Rafael Correa”, quien además sufrió la agresión de los policías sublevados, y aseveró que “estas intentontas golpistas se ciernen como un gran peligro sobre los gobiernos progresistas de la región”.
La declaración, que lleva la firma del secretario general de la CCSCS y secretario de Relaciones Internacionales de la CTA, Adolfo Aguirre, afirma que “América Latina es la cabeza de la lucha por los derechos sociales, políticos y económicos de los pueblos, esto es lo que no pueden soportar los sectores de la derecha y los poderes concentrados”.
Y agregó que “no podemos permitir que un nuevo quiebre institucional se cierna sobre nuestro continente, como el ocurrido en Honduras el 28 de junio de 2009”.
La Coordinadora llamó a todos los gobiernos del mundo y los espacios supranacionales como “la OEA, Unasur, la Comunidad Andina” y otras “a poner toda sus herramientas al servicio de Ecuador y su democracia”.
“A nadie escapa que la refundación del país que ha iniciado Correa ha despertado los odios de la derecha, como también ocurrió en Bolivia en 2008”, recordó Aguirre.
Como dijo el mandatario ecuatoriano: “Una oposición que hace rato está buscando un golpe de Estado porque no nos han podido ganar en las urnas".
*
Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur

lunes, 15 de marzo de 2010

TRABAJADORES POBRES

La condición esencial del trabajo es la existencia de un salario. Y la del salario, permitir acceder a cubrir las necesidades básicas. Salario mínimo vital y distribución de la riqueza son conceptos inseparables.
Por Matias Cremonte *
El debate sobre la cuestión de la pobreza volvió a ocupar un lugar destacado. Cuando se discute ese tema se construye una idea de pobreza basada estrictamente en la necesidad de sobrevivir, ocultando el derecho a vivir dignamente. Conceptos idealmente contradictorios, actualmente conviven, en tanto el discurso no los contrapone: trabajo y pobreza pueden coincidir en una misma persona, cuando justamente aquél debiera marcar la diferencia sobre ésta. La historia del movimiento obrero está estrechamente ligada a la miseria y a la pobreza que el desarrollo del capitalismo implicó para la clase trabajadora. Esto que puso sobre el tapete la denominada “cuestión social”, hizo indispensable acordar la vigencia de un jornal mínimo, teniendo en cuenta las necesidades del trabajador y su supervivencia. Desde allí comenzó a desarrollarse el concepto de “salario asistencial”, basado en la doctrina de la Iglesia, y el sustento es que se trata de un “derecho natural”.
La “cuestión social” que comenzara a debatirse a comienzos del siglo pasado, con demasiada sangre obrera de por medio, derivó en leyes laborales y en reformas constitucionales que ampliaron el arco de reconocimiento de derechos civiles y políticos hacia los derechos sociales. Pero al mismo tiempo el mundo derivó en una guerra mundial, una revolución socialista, y una gran crisis económica en 1929. Los sindicatos adquirieron una importancia trascendental, hasta el punto de lograr en muchos casos una fuerza similar a la del capital. Y sin perjuicio de que finalmente ello derivó en la Segunda Guerra Mundial, en muchos casos implicó que, en general, el nivel de vida de los asalariados, luego de la primera posguerra y hasta la crisis siguiente y/o luego la segunda guerra, era superior a lo que significaran los “salarios asistenciales”.
En Estados Unidos estalla la crisis del ‘29, y sólo a partir de 1933 logra comenzar a vislumbrar la salida. Fue con la asunción de Roosevelt que el país toma un giro, y entre otras medidas decretó que el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) que debía pagarse era aquel que “no solamente permita la subsistencia, sino que hagan posible una vida decente” de los trabajadores. Y agregó que “ningún comercio, cuya existencia dependa del pago de salarios menores que los suficientes para la vida a sus obreros, tiene derecho a continuar en este país”.
En nuestro país, lo propio impulsó Perón en 1945 (decreto 33.302/45): “Salario vital mínimo es la remuneración del trabajo que permite asegurar en cada zona, al empleado y obrero y a su familia, alimentación adecuada, vivienda higiénica, vestuario, educación de los hijos, asistencia sanitaria, transporte o movilidad, previsión, vacaciones y recreaciones”.
Por su parte, la reforma constitucional de 1957, que introdujo el artículo 14 bis, estableció el derecho a una “retribución justa”, y a un “salario mínimo vital y móvil”, entendido de ese modo. Aún lo plantea así nuestra Ley de Contrato de Trabajo: “salario mínimo vital es la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia, en su jornada legal de trabajo, de modo que le asegure alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento”. Es decir, el salario justo dejó así de ser considerado solamente el que asegurara las necesidades vitales, sino el que asegurara una vida digna, que incluye el esparcimiento, el desarrollo personal y cultural. Salario mínimo vital en esos términos y justa distribución de la riqueza eran conceptos inseparables.
Pero esos conceptos se separaron. Se dejó de calcular oficialmente el salario mínimo vital y comenzó a hablarse de líneas de pobreza e indigencia. Así, la variable pasó a ser la supervivencia física, sin ninguna relación con la justicia distributiva ni con la finalidad social que el concepto de salario justo persigue. El Consejo del Salario como institución que fija el SMVM se plantea tratar de alcanzar ese límite estadístico, y no ya el que establece su definición. Incluso suele fijarse por debajo de esa línea que mide la pobreza. Se llega así a la paradójica situación de afirmar que siendo trabajador se puede ser pobre. Se asiste entonces a la conformista aspiración general de asimilar el salario mínimo con la línea de pobreza.
La condición esencial del trabajo es la existencia de un salario, y la de éste, permitir acceder a cubrir las necesidades que su definición establece. Eso no invalida las soluciones de emergencia ante la evidencia de la pobreza y la miseria, como las asignaciones universales, seguros de empleo y demás opciones, pero mientras no se acompañen de un plan general para salir de la crisis, que persiga salarios dignos y pleno empleo, no implicará una solución de fondo. El salario es la herramienta de distribución de la riqueza por excelencia, y en la medida que se abandone la lucha por su vigencia en los términos que la ley lo define, no será posible una solución de fondo para la pobreza. Está muy bien discutir la pobreza, pero asumiendo que esa discusión es inescindible de la riqueza. Y discutir salarios es discutir riqueza. Debiera por tanto comenzarse, por lo menos, por defender el cumplimiento de la Constitución Nacional, y exigir la (re)instauración real de un Salario Mínimo Vital y Móvil acorde a su definición legal, o lo que es lo mismo, un salario digno.
* Abogado laboralista, director del Departamento Jurídico de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), Consejo Directivo Nacional.

martes, 9 de marzo de 2010

8 DE MARZO: DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

María Cristina Rosas
Para algunos resulta chocante la alusión a un día dedicado a la mujer. De hecho desde 1999 existe la consigna para celebrar, cada 19 de noviembre, el día internacional del hombre, en parte porque hay quienes piensan que existe una imagen negativa sobre el género masculino y su papel en las sociedades. Después de todo, como refería el malogrado ex primer Ministro de Suecia Olof Palme, a propósito de los debates sobre la ‘liberación femenina’: no es ni a los hombres ni a las mujeres a quienes hay que ‘liberar’ sino al género humano, de lo que se deduce que la equidad de género es una tarea constante a desarrollar por los gobiernos y las sociedades, no únicamente en cierta fecha del año. Sin embargo, cada 8 de marzo, la ocasión es propicia para evaluar los avances y/o retrocesos respecto a los derechos de la mujer.

Este festejo tiene sus antecedentes en diversos movimientos de izquierda. De hecho, la primera ocasión en que se proclamó un día internacional de la mujer fue en Estados Unidos en 1909, por parte de su Partido Socialista. Posteriormente su celebración se institucionalizó de manera permanente a partir de 1911 –tras la primera conferencia internacional de la mujer en 1910-, luego de que Dinamarca y otros países europeos decidieran convocar a manifestaciones públicas para pedir el derecho de voto, el de ocupar cargos públicos, el de recibir educación, y el de tener equidad en el lugar de trabajo a favor de las féminas. De hecho hoy se conmemoran 100 años desde esas acciones a favor de los derechos de la mujer.

El 8 de marzo se institucionalizó como el día internacional de la mujer por parte de Naciones Unidas tras la Cumbre Internacional de 1975 celebrada en México. Sin embargo, se trata de una celebración que predomina en los países europeos, y dado que sus orígenes están ligados al socialismo, algunas naciones de Europa Oriental, tras la caída del Muro de Berlín y del colapso de la URSS, optaron por suprimir este festejo, por considerarlo como un símbolo del “antiguo régimen comunista.” En la República Checa, por ejemplo, la fecha fue re-introducida recientemente para celebrar a la mujer, aunque de manera más modesta a como se hacía en la guerra fría.

El primer país que garantizó el derecho de las mujeres al sufragio fue Nueva Zelanda –si bien subsiste la polémica, puesto que otros territorios coloniales como las islas Pitcairn reconocieron este derecho político a las féminas en 1838-, cuando aún era colonia británica, en 1893 –en México fue hasta 1947. En algunos países, todavía no es posible que las mujeres ejerzan el sufragio, por ejemplo en Saudi Arabia, en tanto Omán y los Emiratos Árabes Unidos, lo han garantizado en fechas muy recientes -2003 y 2006, respectivamente.

La Unión Interparlamentaria (UI) presenta estadísticas muy ilustrativas acerca de la participación que la mujer tiene en los parlamentos de los diversos países del mundo. Pese a los avances, hay rezagos inobjetables. Así, por ejemplo, al 31 de enero de 2010, la UI señala que en los parlamentos del mundo hay 36 330 hombres y 8 437 mujeres, por lo que la proporción de féminas en el poder legislativo es de 18.8 por ciento, o bien, por cada mujer parlamentaria, hay cuatro hombres legisladores. Los países nórdicos cuentan con los mayores avances a nivel mundial en torno a la equidad de género en sus parlamentos, puesto que en ellos, el 42.1 por ciento son mujeres. La peor ecuación es la imperante en los países árabes, donde apenas el 10.1 por ciento de sus legisladores son féminas. El país que tiene la mejor proporción en materia de género es, sorpresivamente, Ruanda, con el 56.3 por ciento a favor de las mujeres –aunque esto seguramente tiene alguna relación con el genocidio de 1994, en el que murieron un millón de personas-, seguido por Suecia con 46.4 por ciento. México, muy lejos de esas naciones, cuenta con un congreso integrado en un 27.6 por ciento por mujeres, aunque por arriba del campeón de la democracia, Estados Unidos, con 16.8 por ciento.

Hay otros ámbitos donde también hay rezagos sustanciales, por ejemplo, la educación, la salud, y el sector laboral, amén de que ante los conflictos armados, las mujeres y los niños son las principales víctimas. A propósito de la educación, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), afirma que en el mundo hay alrededor de 774 millones de personas analfabetas, de las cuales dos terceras partes son mujeres. En el terreno de la salud, hay diversas maneras en que las mujeres son vulneradas, por ejemplo ante la violencia doméstica, o bien, de cara a padecimientos como el VIH/SIDA, el cual, cada vez más, tiene rostro femenino. A nivel mundial, la mitad de cero-positivos son mujeres, lo que plantea la posibilidad de transmitir el padecimiento a los bebés a través de las madres. En África, el 58 por ciento de portadores del VIH/SIDA son mujeres.

En ciertos países, la proporción de hombres supera a la de las mujeres, contra las tendencias mundiales, situación que alerta respecto a prácticas abortivas, por ejemplo, en la República Popular China, cuando se descubre que el feto corresponde al de una niña.

Sobre el ámbito laboral es ampliamente conocida la desigualdad imperante en oportunidades y salarios. En diversos países de la Unión Europea, en la contratación de trabajadores de medio tiempo prevalecen las mujeres, porque la preferencia para empleos de tiempo completo es para los hombres. Considerando que el 70 por ciento de los pobres del mundo son mujeres y que cada vez más ellas son cabezas de familia, el impacto que esta situación tiene en el desarrollo de las naciones, es evidente.

Los conflictos armados son particularmente lesivos hacia las mujeres y sus derechos humanos. Padecen, al igual que los hombres, tortura, asesinato, detenciones y masacres de diverso tipo, pero hay una violencia de género adicional, trátese de violaciones, agresiones físicas y/o psicológicas y un sinnúmero de vejaciones. Un caso que debe ser analizado es el de Irak, donde, antes de la invasión de Estados Unidos de 2003, las mujeres podían ejercer todo tipo de profesiones. Sin embargo, en la actualidad, con el fortalecimiento del fundamentalismo como forma de resistencia ante la invasión, las mujeres iraquíes encuentran fuertes restricciones para desenvolverse en el terreno profesional y familiar. Asimismo, en general, aun cuando el conflicto armado llegue a su fin, se observa una tendencia a que la violencia contra las mujeres se mantenga.

Como se ve, pese a los visibles progresos en torno a los derechos humanos de las mujeres, subsisten problemas que demandan un mayor esfuerzo de parte de los gobiernos y las sociedades, toda vez que el mejor recurso de que disponen los países es su población, por lo que el deterioro de la mujer en su salud, educación y bienestar en general, tiene costos para el presente y futuro del mundo.

- María Cristina Rosas es Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México

Fuente: etcétera, 8 de marzo, 2010 http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=3212

miércoles, 3 de marzo de 2010

GRAN BRETAÑA, MALVINAS Y EL HOLOCAUSTO POR GOTEO - "SIN NOVEDAD EN EL FRENTE"

Por Juan Carlos Camaño | Desde Buenos Aires (Argentina) | 2 de marzo de 2010
Las transnacionales de la depredación del planeta, luchan a brazo partido entre sí y contra pueblos y gobiernos que las denuncian como parte de la piratería colonial de nuevo tipo. Es la guerra por los recursos naturales en el presente siglo. En ese cuadro de situación, el Reino Unido –una de las piezas clave del entramado imperialista comandado por EE.UU.-, vuelve a cargar contra las Islas Malvinas, atropellando la soberanía de Argentina y empujando a mayores riesgos a toda la región.


Con sus matices diferenciadores, se trata de movidas amarradas a una misma lógica de expansionismo. Para pruebas, basta con una mirada superficial del mapa regional: andanzas amenazantes de la IV Flota; instalación de las bases yanquis en Colombia; ocupación militar de Haití –“surfeando” arriba de los cadáveres del terremoto-, destitución de Zelaya en Honduras; cerco militar geoestratégico en rededor de la República Bolivariana de Venezuela; milimétrica desintegración y ocupación por porciones –con tareas de inteligencia de mediano y largo aliento- en el Amazonas-Brasil; enclaves militares de EE.UU, en la Triple Frontera (Argentina-Brasil-Paraguay), con la máxima atención puesta en la apropiación del acuífero Guaraní –la más grande reserva de agua dulce del mundo; suave –y no tanto- agitación de la auto-denominada “disidencia” –mercenarios de EE.UU.-, en Cuba; desesperados intentos de desestabilización institucional-nacional en Bolivia; provocaciones estudiadas del gobierno de Alvaro Uribe contra Ecuador; incentivo de la desintegración social, a través del belicismo interno, en México; creación y recreación del vandalismo contra los gobiernos de Nicaragua y El Salvador. Hay más. Mucho más.
¿Y la ONU? Bien, gracias. ¿Y la OEA, paquidérmica y escurridiza? Bien, gracias. ¿Y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas?: un fiasco sistemático, premeditado y previsible. Los mentores y autores materiales del holocausto por goteo –con EE.UU. a la cabeza- además de resguardar sus espaldas a misilazos, se amparan en “su” institucionalidad internacional: saltándose derechos, pactos y cartas magnas que, más de una vez, promovieron y firmaron. Primera conclusión: “Sin novedad en el frente”. Viejas hipocresías, idénticas violaciones.
El Reino Unido en Malvinas por petróleo y gas, renovando sus pasos hacia un objetivo que, combinado en intereses con EE.UU., jamás fue descartado: incrementar la presión económica, financiera y comercial en torno a un país reacio –en distintos frentes políticos y sociales- a arrodillarse ante el imperio. Al margen, incluso, de que entregadores y sirvientes del imperialismo haya habido -y los hay- en diferentes etapas de la historia argentina. Sin ir muy atrás en años: aquellos seudo patriotas que, en 1982, promovieron la aventura político-militar suicida a las islas Malvinas, bajo el liderazgo entre otros, y principalmente, de la dictadura militar que destruyó el país y masacró a miles de luchadores populares, entre 1976 y 1983.
La mal llamada “gesta histórica” que se lanzó en el ´82 sobre Malvinas, no fue más que “una mascarada de guerra antiimperialista” –así lo dijimos algunos, en tiempo real y con las mismas palabras, cuando transcurría aquella fantochada cívico-militar librada al hacer de un nacionalismo ramplón y fascista, implicado –por convicción, ceguera, o complicidad- en una maniobra de inteligencia geoestratégica a escala internacional. La aventura, recordemos, costó la vida de jóvenes soldados argentinos, expuestos de antemano a la derrota y la traición.
Hoy el dato más fresco, de una historia de permanentes violaciones a la soberanía nacional –que no deja de corresponderse con la larga y criminal actuación de la piratería colonial de Gran Bretaña- es el inicio desembozado de las perforaciones en un territorio marítimo argentino, a manos de la plataforma Ocean Guardian, perteneciente a la empresa Diamond Drilling, de origen estadounidense. La secuencia en materia de exploraciones por venir –en procura de dar con un tesoro valuado en aproximadamente 60.000 millones de barriles de crudo- contempla en primer término a la empresa Desire Petroleum y, luego, sucesivamente, a la Rockhopper Exploration, la Border & Southern Petroleum y BHP Billinton. Segunda conclusión: “Sin novedad en el frente”. La fase superior del capitalismo es el imperialismo. De eso se trata.
La reciente reunión del Grupo Río, celebrada en Cancún, México, tomó debida nota del momento histórico que vive la región, y el encuentro previsto para el 2011, en Caracas, ya se inició; planteándose el desafío de fortalecerse, sin EE.UU., ni Canadá. El acta de defunción de la Organización de Estados Americanos (OEA), se continúa escribiendo. El primer capítulo, hace largo rato, fue redactado por la Revolución Cubana.
Juan Carlos Camaño
Presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).

martes, 2 de marzo de 2010

TERREMOTO: MENSAJE URGENTE

Andrés Figueroa Cornejo
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Mientras se escriben estas palabras, en Concepción cientos de personas afectadas brutalmente por el terremoto que remeció a Chile desde la Quinta hasta la Novena Región –incluyendo la Región Metropolitana- abren las bodegas del supermercado Líder (Wal Mart en Chile) para llevarse mercancías de primera necesidad, cajas de leche, sacos de azúcar, pañales, arroz y alimentos en general. Según algunos medios informativos, lo mismo ocurre en la ciudad de Talcahuano.

En Concepción, la muerte y la destrucción de viviendas e infraestructura en los sectores más pobres de la ciudad y sus alrededores han sido la norma dramática. No hay agua, no hay electricidad, no hay combustible, no hay gas y el gobierno central y local han sido incapaces de resolver adecuadamente la distribución de comida y artículos de primera necesidad. Ya llegan las fuerzas policiales. Sin embargo, la gente continúa retirando artículos y alimentos urgentes, toda vez que desde la madrugada del 27 de febrero (0:3:34 hrs.) el caos en uno de los países más sísmicos del planeta ha ocasionado la destrucción de rutas, puentes, estructuras históricas, edificios habitacionales nuevos y antiguos, desabastecimiento, cierre de comercio y cientos de muertos.

El terremoto, que tuvo su epicentro en el centro sur de Chile –el país austral donde Los Andes se hunden en el mar- fue calificado como el sexto más feroz del mundo desde que los movimientos telúricos son medidos científicamente, y alcanzó un promedio de 8,3 º en la escala de Richter . El desastre no tiene precedentes desde la catástrofe de Valdivia, hace 50 años, que combinó un terremoto con un maremoto que hizo desaparecer literalmente a esa ciudad, la cual debió ser reconstruida en un sitio distinto y más distante del mar.

Ahora, al menos la isla Juan Fernández, padeció un tsunami y otras zonas costeras recibieron el castigo del mar que se adentró cientos de metros en territorio urbano. Increíblemente en la plaza de armas de Talcahuano se estacionó una embarcación costera.
Entrevistada la gente en Concepción mientras colectivamente distribuía la mercadería agolpada en las bodegas del principal supermercado de la región, señaló que no tuvieron alternativa ante “la falta de comida, agua, leche para los niños y la subida sinverguenza de los precios en los pocos comercios abiertos”.

“Piñera se la pasa dando vueltas en helicóptero y no hace ninguna “huevada”. Está puro dando jugo”, señaló una madre mientras trasladaba bolsas de leche.

El gobierno central ha sido incapaz, hasta el momento, de solucionar adecuadamente el suministro de alimentos, energía y cobijo. De hecho, la población más afectada, incluso en Santiago, ha optado por dormir en carpas en las plazas públicas y las calles, o simplemente a la intemperie. Los hospitales públicos, que ya estaban colapsados antes del terremoto, fueron superados con creces y algunos, como el de la ciudad de Talca, simplemente se cerró debido a los daños. El aeropuerto de Santiago, por su parte, protagonizó episodios dantescos, aplastamiento de personas, explosiones de pantallas informativas, y huidas desordenadas de los pasajeros que llegaban y de los que esperaban su vuelo. Ahora está clausurado temporalmente.

El territorio chileno, desde Valparaíso hasta Chiloé, desde el terremoto, ha sufrido al menos 90 réplicas (movimientos telúricos de menor intensidad); hay cientos de desaparecidos, gente bajo los escombros, y el número de fallecidos aumenta oficialmente en tanto pasan las horas.

Quien escribe esta nota urgente tuvo la oportunidad de observar el cielo enrarecido de Santiago durante los tres largos minutos que duró el terremoto en la capital del país (en Concepción se prolongó por 27 minutos). La atmósfera de colores asombrosos auguraban inmediatamente una tragedia de proporciones todavía incuantificables. Lo cierto es que, como es habitualmente ocurrente en Chile, el pueblo trabajador y los pobres son las víctimas principales de la devastación. De golpe y con violencia indescriptible, la naturaleza –contra toda propaganda- recuerda que Chile continúa siendo un país profundamente empobrecido, tercermundista, y muy lejos del desarrollo cacareado interesadamente por los pocos dueños de todo.

Febrero 28 de 2010


http://www.alainet.org/active/36437

LUCHA DE CLASES EN LA ESCUELA PÚBLICA

Esta semana dio inicio un nuevo Ciclo Lectivo, y dado que esta nota de Caparrós publicada hace un año atrás tiene absoluta vigencia, consideramos oportuno transcribirla en el Blog.
Los maestros de medio país van a la huelga para pedir un sueldo que ninguno de nosotros, periodistas, por ejemplo, aceptaría ni para empezar.
Por Martín Caparrós
01.03.2009
Hoy empiezan las clases y no empiezan las clases: para la mayoría de los alumnos argentinos, esta mañana no hay escuela. Los maestros de medio país van a la huelga para pedir un sueldo que ninguno de nosotros, periodistas, por ejemplo, aceptaría ni para empezar. Son sueldos tan elocuentes, tan didácticos: dicen, antes que nada, que a la sociedad argentina la educación le importa tres carajos. O, mejor: que a la sociedad argentina le importa tres carajos la educación de sus pobres.

Soy un producto de la escuela pública argentina y a veces, cuando me distraigo, me da orgullo; mi hijo también fue a la escuela pública y acaba de terminar su quinto año. Pero en las décadas que pasaron desde que empecé primer grado –inferior– nuestro sistema educativo cambió brutalmente. Cuando yo era chico sólo iban a colegios privados los garcas que querían educarse a fuerza de hostias y los raros que preferían hablar otros idiomas y los vagos que la escuela pública no soportaba más. Pero mis amigos y yo –hijos de la clásica clase media porteña– sabíamos que el sistema de educación estatal era nuestro lugar: la escuela pública era la mejor, la primera opción. Ahora no: mis amigos dudan mucho antes de mandar a sus hijos a una escuela del Estado –y la mayoría no lo hace.

La educación pública ya no es para todos, ni para el que la elige; es para quien no tiene más remedio. Tres de cada cuatro alumnos estatales pertenecen al tercio más pobre de la población. Entre el 20 por ciento más pobre, nueve de cada diez van a la escuela pública; entre el 20 por ciento más rico, uno de cada siete. Y la tendencia se acelera: en 1997 el 24 por ciento de los chicos acomodados iba a escuelas públicas; en 2006, según un informe del Centro de Estudios de Políticas Públicas, sólo el 15 por ciento. Las cifras precisan lo que ya sabemos: que los padres quieren mandar a sus hijos al privado porque –mejores o peores– por lo menos les garantizan que van a tener clases. Cosa que el Estado no consigue hacer. Así que, entre 2003 y 2006, en apenas tres años kirchneristas, 800.000 argentinitos –casi todos los que pueden– pasaron del público al privado. En la escuela sarmientina quedan los que no pueden: los más pobres.

El fracaso de la educación pública es el efecto más espectacular del derrumbe del Estado argentino. Solía ser su estandarte: la forma más eficiente de producir esa relativa integración social que nos constituyó como país, en esas aulas donde, bajo los delantales blancos, las clases sociales se mezclaban por un rato y se formaban con las mismas consignas, las posibilidades brevemente emparejadas. La educación pública servía para equilibrar, para integrar, para “redistribuir” –y para producir un país más educado, con mejores posibilidades en todos los terrenos. Ahora parece como si no importara. Y, de hecho, no les importa a los que manejan el Estado: hace mucho que mandan a sus chicos a colegios privados. Es una característica de muchos estados actuales –sus dirigentes no se incluyen en ellos, no usan sus escuelas y hospitales, no le pagan impuestos, no respetan sus leyes–y es curiosa: ¿quién se imagina al gerente de la cocacola pidiéndose una pepsi?

Así que tengo una propuesta populista para encarar la cuestión educativa. Es una ley que habría que votar cuanto antes: “Queridos gobernantes, no todo pueden ser alegrías, ganancias extraordinarias, honores merecidos, gratitud popular. Los cargos deben tener alguna carga. Y ésta será modesta pero inflexible: se ordena, so pena de prisión y pedorreta pública, que todos los funcionarios del Estado –de un nivel equis para arriba– manden a sus hijos y nietos, sin excepción, a la escuela estatal más cercana”. Es posible que, entonces, la educación pública mejore seriamente. Así estamos, en la lucha de clases.

sábado, 20 de febrero de 2010

LA CARNE

Un par de artículos periodísticos como para empezar a entender que sucede con con el precio de la carne y como para disparar el correspondiente debáte.


Quiénes ganan y quiénes pierden con la carne
por Roberto Navarro


El fuerte incremento de la carne en las últimas semanas responde a varias causas. Ese aumento se inscribe en un proceso de tensión con los precios. Los más favorecidos son frigoríficos y supermercados. Los que sufren son consumidores y criadores. El Indice de Precios al Consumidor de enero que informó el Indec fue de 1,0 por ciento, con un alza promedio en el rubro carne vacuna de 7,1 por ciento. La categoría Turismo avanzó 7,9 por ciento, pero la incidencia de la carne en el indicador de precios es mucho más relevante estadísticamente en la canasta de bienes (ver aparte). Pero también, fundamentalmente, en el presupuesto de los hogares. El aumento en la carne se inscribe en un proceso de tensión con los precios. Por ese motivo resulta relevante precisar el funcionamiento de ese mercado. El fuerte incremento del precio de la carne en las últimas semanas tiene ganadores y perdedores y responde a múltiples causas. Los más favorecidos son los frigoríficos y los supermercados; y en menor medida los feed-lots. Los que sufren son los consumidores y los criadores, que desplazados por la soja se han diseminado por gran parte de la geografía del país.
En menos de una década la ganadería perdió 13,5 millones de hectáreas de producción en manos de la soja. Ese es un factor ineludible en el análisis de la caída del stock, que también está sucediendo en otros países productores de carne (Uruguay, ver aparte). El segundo punto, al que tampoco se le da la importancia que tuvo, fue la sequía más grande de los últimos cien años, que generó efectos devastadores sobre la producción de pasto y la disponibilidad de agua para el ganado. En ese contexto, en los últimos dos años, los jugadores fuertes del mercado, frigoríficos y supermercados, utilizaron su poder para sostener una altísima rentabilidad; los feed-lots, que son los que engordan el ganado, contaron con subsidios del Estado. Pero estos nuevos jugadores, los productores tradicionales de la Pampa Húmeda, no trasladaron parte de sus ingresos a los criadores, que, al recibir cada vez menos ingresos por sus crías, comenzaron a rematar hembras para salirse del negocio o achicarse. Hoy, con una caída de tres millones de cabezas en 2009 y casi siete desde 2005, la falta de oferta disparó los precios.
En un mercado agitado y con amenaza de seguir en alza, todos los jugadores salieron a aprovechar el momento. La presidenta Cristina Fernández advirtió que la gran cantidad de lluvia caída en los últimos meses incrementó y mejoró las pasturas en extensas zonas del país. Ante la posibilidad de nuevas subas y con el ganado engordando por la nueva situación de las pasturas, criadores y ganaderos prefieren retener los vacunos para mejorar su peso, al tiempo que esperan, y a la vez generan, nuevos aumentos. “El criador está reteniendo ganando para aprovechar las pasturas y el feed-lot tambien retiene esperando mejores precios. En Liniers, de un promedio de 10 mil animales, están entrando 1500”, explicó a Página/12, Osvaldo Barsky, decano de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Belgrano.
Daniel Rearte, coordinador nacional del Programa Carne del INTA, explicó a este diario que “la caída del stock y con ello de la oferta de carne actual en nuestro país, que se mantendrá muy baja por un par de años, tiene su principal razón en la sequía del año pasado, pero también en el muy bajo nivel de lluvias en los últimos cuatro años, al que hay que agregar por supuesto la menor rentabilidad que ofreció siempre la ganadería con respecto al cultivo de la soja. No importaba el buen precio que pudiese tener la hacienda (en abril-mayo del 2008 el novillo alcanzó los valores más altos en varias décadas), la ganadería seguía perdiendo terreno con respecto a la soja, a causa de la gran diferencia en sus márgenes económicos. En el 2008 los márgenes económicos de la soja quintuplicaban al de la actividad ganadera”.
La cadena de la carne está conformada por los consumidores, el sector comercial –muy concentrado en los supermercados–, la industria frigorífica y los ganaderos, criadores e invernadores. Los criadores son en gran medida pymes con tierras de baja calidad agrícola y su capital son las hembras, vacas más vaquillonas. Habitualmente, venden terneros y vacas de rechazo. Los invernadores compran terneros y los engordan en pastizales parte para exportación o en feed-lot de consumo local. Los frigoríficos faenan los animales y se venden como media res, en un 65 por ciento, o en cortes, 35 por ciento.
Daniel Vilela, director del Programa de Agronegocios de la UBA, explicó a Página/12 que “todos los actores han sufrido de diversas formas las políticas equivocadas desde 2005, pero los grandes perdedores han sido y lo serán aún más los consumidores de cortes populares y los ganaderos. Los grandes ganadores de este ciclo son el sector comercial concentrado y los frigoríficos”. Entre las críticas se menciona que las negociaciones con los grandes frigoríficos y los supermercados, aunque no haya sido intención del Gobierno, mejoraron aún más la posición de estos actores en la cadena de producción y consumo, sin resolver el problema de fondo. Por otro lado, los subsidios a los feed-lots no se hicieron en una mesa con los criadores para hacerlos partícipes del reparto.
Sin embargo, un asesor del Poder Ejecutivo, que pidió no ser mencionado, agregó otro elemento, al señalar a este diario que el rechazo de la Resolución 125 comenzó a mostrar sus resultados. “Con este precio de la soja, el mercado ve dos posibilidades, salirse del negocio ganadero o, por lo menos, achicarlo. Las dos opciones llevan a un descenso de la oferta y un aumento del precio”. Y agregó: “Hay otro elemento que es la comercialización. Nunca los frigoríficos en la historia ganaron tanto como en los últimos dos años. Se rompió el equilibrio en la cadena”.
En los últimos días y con respecto al conflicto ganadero, el modelo que esgrimen ciertos analistas es Uruguay (ver aparte). Sin embargo, el país vecino viene sufriendo un problema similar al argentino. Un informe de la Secretaría de Agricultura del país vecino al que tuvo acceso este diario señala que “Uruguay por tercer año consecutivo ve cómo el área dedicada a la ganadería se reduce en más 300 mil hectáreas. La pérdida total ya supera el millón de hectáreas. El total de esa superficie se dedica a la producción de soja”. Rearte brinda otros ejemplos: “No existen posibilidades de crecimiento de la ganadería ante el beneficio económico que reporta la aparición de los llamados cash crops, cuando tienen, por sus altos precios, rentabilidades extraordinarias. Los achicamientos de la ganadería en la región son un claro ejemplo de ello, ocurrió en Colombia con el auge de la caña de azúcar para la producción de etanol cuando se disparó el precio del petróleo, en Uruguay con la soja y el arroz, en Ecuador con la palma aceitera y en otros países”.
La sequía, que es un problema coyuntural, la alta rentabilidad de la soja, que se mantendrá mientras la oposición parlamentaria siga jugando a favor de la Mesa de Enlace, y la falta de transparencia dentro del negocio aparecen como las principales razones del intenso aumento de la carne. De estos tres factores sólo uno podía tener una solución rápida: un mejor armado en la cadena de producción y comercialización. Un estudio de la Facultad de Agronomía señala que entre 2007 y 2009, el precio de la hacienda subió un 34 por ciento, el precio de la media res que compran los supermercados, un 45 por ciento y el precio al público un 72 por ciento.
fuente.pagina 12.com.ar




La carne es débil
Por Martín Caparrós
18.02.2010

Nos tocaron la carne –y es casi como si se hubieran metido con la vieja: con la merca no te metás, murmuran en el barrio. Somos carne, carne de nuestra carne, carne propia, carne podrida, viva, fresca, carne de cañón o de gallina, carne sobre carne. Nos gusta suponernos tangueros, futboleros, amigueros y algunos "eros" más pero, en verdad, si algo nos distingue de otros pueblos es nuestro carácter carnicero. Somos el país más carnívoro del mundo –es el único campeonato que ganamos fácil. Somos lo que comemos, dice el lugar común; somos, entonces, vaca, pero no lo llamamos vaca sino carne por antonomasia –y al resto lo que es: pollo, chancho, cordero. Somos carne: las estadísticas corrientes dicen que cada uno de nosotros consume más de 70 kilos de vaca por año; una de las más precisas, la del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, dice que en 2008 fueron 67,5. En cualquier caso, vamos primeros lejos: en la tabla nos siguen los hermanos uruguayos con 51, los tíos norteamericanos con 39, los primos brasileños con 37, los australianos con 35 y, de ahí en más, muy pocos superan los 20 kilos por año y por persona. Lo dicho: ganamos por afano.

Las estadísticas no necesitan al señor Moreno para ser inexactas; para empezar, porque contar es muy difícil en cualquier lugar, y mucho más difícil en una sociedad que se basa en la mentira y el secreto como forma de escapar del Estado y sus impuestos. Para seguir, porque sus cifras suelen usarse para confundir la realidad. Umberto Eco decía que la estadística es la ciencia que sostiene que si un señor se come dos pollos y el de al lado ninguno, cada uno se ha comido un pollo. Aquí pasa, sin duda, algo de eso: las cifras dicen que, además de la vaca, nos comemos 34 kilos de pollo por año y por persona –quintos en la tabla global– y 6 de chancho –mal que les pese a ellas– y, o sea que cada uno de nosotros se comería casi 110 kilos de carnes anuales. Para lo cual cada cual tendría que zamparse 300 gramos de carnes cada día. Y como está claro que hay vegetarianos, bebés, enfermos, viejos y, sobre todo, pobres que no tienen forma de comer 300 gramos diarios, los que sí comemos deberíamos englutir muchos más: hay algo en esos números que no termina de cerrar. Pero sirven como medida convencional: la que indica que somos, antes que nada, una horda de carnívoros como no existe otra. Y que, por eso, cuando nos tocan la carne, saltamos como leche hervida.

La carne de vaca ya cuesta, como sabemos, casi un 50 por ciento más que en Navidad, y nada indica que no vaya a seguir en esa cuesta. Por lo cual aparecen las respuestas: nos indignamos –es lógico que nos indignemos–, compramos menos carne –es lógico que compremos menos carne–, aparecen incluso llamados a una “huelga de consumidores de carne”: los ex ciudadanos, convertidos en consumidores, reclamamos como podemos. Es un reparto de tareas: la clase media amenaza con dejar de comprar para que le cobren menos la comida, la clase baja interrumpe el tránsito para que le den con qué comprar comida. En cualquier caso, la comida se convierte en centro del debate –y eso siempre es peligroso para un gobierno. Y más si hay carne de por medio: pocas cosas pueden perjudicarlo más ante la famosa opinión pública –(a) la gente– que la sensación de que “ya no se puede ni comer un bife”.

El aumento de la carne, nos explican, tiene causas puntuales: la sequía de los dos últimos años disminuyó los rebaños y llevó a matar “vientres” –vacas paribles– cuya falta empezamos a notar ahora, cuando hay menos terneros para el sacrificio. Y que también influyen las cotizaciones internacionales, los permisos o no para exportar, los precios de los piensos y demás insumos y, pode- rosa, la codicia de los intermediarios –esa cima inútil del capitalismo de mercado.

Pero la causa principal es general y sostenida: somos, cada vez más, un país carnicero que se queda sin carne. Es uno de los efectos más brutales de nuestra deriva sojera –y uno de los que menos se debaten. Durante todo el siglo XX, el reparto de las tierras agropecuarias argentinas era más o menos claro: las más fértiles se usaban para agricultura, el resto para ganadería. Con la mejora de las técnicas agrarias, cada vez más tierra ganadera se volvió cultivable. Y, frente al rendimiento de la soja, la vaca, en horas bajas, no pudo competir viva ni muerta: ni su leche ni su carne alcanzan rendimientos comparables. Por lo cual el océano sojero se extendió, el rebaño patrio se achicó en más de un 20 por ciento en los últimos treinta años y, además, se fue transformando velozmente. Muchos de los que criaban vacas en el campo empezaron a encerrrarlas y a alimentarlas con granos, piensos, vitaminas: el feedlot, que requiere mucho menos espacio y produjo, ya el año pasado, la mitad de nuestra carne. Que, así, va perdiendo la característica que la hizo diferente de las demás, buscada y cotizada: que, en vida, retoza por el prado y come pasto. Es un clásico ejemplo de esputo ascencional en su momento descendente.

A la vaca todavía no le llegó la tecnología, no hay cómo apurarla. En el tambo una vaca, si es muy buena, te puede dar veinte litros de leche por día, pero eso dura seis o siete meses; después hay que dejarla que se preñe y eso no hay forma de cambiarlo. Pero cuando están en feedlot es todo un proceso, porque los chanchos se comen la mierda de las vacas, las gallinas se comen la mierda de los chanchos y nosotros, que somos más limpitos, nos comemos la gallina y la vaca y el chancho. Se salva, por supuesto, la carne de lujo, la que va para las marcas elegantes y sobre todo la de la cuota Hilton, la que se exporta. Ésa sigue siendo rentable, sigue teniendo lugar y sigue recibiendo sus cuidados.

Me dijo, hace tiempo, un tambero o ex tambero de Río Cuarto. Y que si esto sigue así la carne verdaderamente argentina sólo se va a conseguir fuera de la Argentina. Pero eso es casi una paquetería; el problema central es que cada vez hay menos carne para que todos –los argentinos que todavía pueden– la compren y la coman. Que la base de nuestra identidad va a ser para menos todavía: que el proceso de exclusión va a terminar de hacerse carne en el asado.

Fue, decíamos, un desarrollo largo, y es un caso testigo para pensar para qué sirve, en nuestras sociedades, un gobierno –o incluso un Estado. Porque lo que pasó fue, desde un punto de vista mercantil, perfectamente lógico: si un productor ganaba más arrendando su campo a un pool sojero que criando ganado, por qué no lo iba a hacer: es el capitalismo desregulado en todo su esplendor –y la evidencia de lo obvio: si el funcionamiento económico queda librado al mercado, cada quien buscará lo mejor para su provecho individual. Que, como bien sabe Perogrullo, no suele ser lo mejor para el provecho colectivo, general. El papel de los que dirigen el Estado consiste, en teoría, en evitar que eso suceda: en pensar, proponer y consensuar lo que sería mejor para el bien común y tratar de llevar adelante esas ideas. Digo: que, si cada “hombre de campo” dice que con la soja gana más y que en su campo va a plantar lo que quiera aunque no haya nunca más una vaca en la Argentina, existan planes alternativos para convencerlo y compensarlo, de modo que ese interés común se imponga sin lesionar demasiado su interés individual –y que ese hombre entienda que su interés individual depende estrechamente del de todos.

O por lo menos eso dice la doctrina demócrata más clásica y eso es lo que el Estado argentino nunca hace, y menos en el caso de la transformación sojera –que sucedió, casualmente, durante la década con menos Estado de la historia patria. Y que no se revirtió en los últimos años porque el gobierno de este Estado levemente reconstituido se regodeaba recaudando con la soja una cantidad de dinero que la vaca no habría producido en lo inmediato: pan para hoy, hambre para años. Y porque este gobierno arrastra –y a veces incrementa– la tara habitual de nuestro Estado: un ejecutivo sospechado por todos los flancos –como la mayoría de sus predecesores– que no tiene plafón para proponer e imponer ciertos modelos. ¿En nombre de qué idea del bien común, qué proyecto, qué legitimidad?

No lo hicieron, y la carne sube. Nadie lo previó –o no se interesó en desactivarlo– y así estamos. Un Estado con proyecto y verdadera capacidad de intervención no es un lujo o un capricho ideológico: es lo único que consigue que un país con economía de mercado no se caiga a pedazos. Alguna vez, supongo, vamos a tener algo de eso. Mientras tanto, la carne se nos escapa y ese rasgo rojizo, sanguinolento, casi único de nuestra identidad se va con ella. Nada es gratis, y estos procesos menos. Argentinos –decía Ortega–, a los bifes.

lunes, 15 de febrero de 2010

EL SALARIO DOCENTE Y LA SEÑORITA MIRTHA

Por Pablo Alabarces
14.02.2010
No soy profeta, pero no hacen falta ni profecías ni un gran esfuerzo de imaginación para anticipar que las clases van a comenzar con dificultades, si comienzan, y que 2010 será un año sembrado de paros docentes a lo largo y a lo ancho del país. Basta con leer las noticias de los últimos días –los reclamos, los amagos de negociación que se frustran cuando los funcionarios rechazan exasperados los pedidos–; o, indagando en internet, encontrar los salarios promedio de los maestros y profesores en cada una de las jurisdicciones. Las disparidades son groseras: y ni siquiera tomando en cuenta el salario del maestro fueguino o santacruceño –donde todo es carísimo– se puede encontrar un solo sueldo digno de ese nombre.

El tema educativo es uno de los más tapizados por los lugares comunes habituales de la cultura argentina. Los deliciosos testimonios que nos disparó Abel Posse en su corta pero fructífera gestión pueden ser un buen ejemplo: Posse era un sarmientino presuntamente ortodoxo, pero su derechismo vertiginoso y su probada incapacidad intelectual le impedían salir de la tontería del apostolado y del “los perjudicados por los paros son los alumnos”. Hoy Sarmiento sería un trotskista militante de los gremios docentes más radicalizados, y la sola mención de que $ 1.900 pueden ser un salario civilizado lo haría reescribir el Facundo. Por un momento, aceptemos lo que todos los políticos repiten: que la educación es la clave para el progreso de la patria, y que retener a los chicos en la escuela es el mejor mecanismo para que esos mismos chicos no nos asalten en la esquina (en realidad, la cosa es harto más compleja, pero aceptemos provisoriamente ese argumento). ¿Se puede afirmar eso e inmediatamente creer que un maestro puede ganar, al final de su carrera, con 25 años de antigüedad y miles de chicos alfabetizados sobre sus espaldas, menos de 5.000 pesos? ¿Y que el maestro que recién se inicia y del que esperamos eduque a los hijos de los pobres –porque los otros no van a la escuela pública– gane $ 1.600?

Por un lado: la respuesta posiblemente esté en que, justamente, los maestros de la escuela pública educan a los pobres, y en consecuencia merecen, para nuestros políticos, salarios acordes con esa función social. Como afirmó varias veces Martín Caparrós en este lugar (la última, el viernes pasado), los que deciden los salarios de médicos y docentes no se atienden en los hospitales públicos ni mandan sus chicos a las escuelas del Estado. Por otro, está la cortina de humo según la cual los docentes faltan, viven de licencia, no se actualizan y les encanta hacer paros “políticos” –como si cualquier paro pudiera ser otra cosa. Cortina de humo, retahíla de idioteces: pero que incluso cuando son veraces, olvidan que la acumulación de licencias tiene que ver con las condiciones reales del trabajo –¡cuarenta chicos, muchos subalimentados, durante 180 días en un aula!– o con, justamente, esos salarios, que los obligan a buscar las changas paralelas e incompatibles –ya que no pueden andar haciendo diferencias con el cambio del dólar usando información calificada.

La manera como la sociedad entiende ese trabajo, a pesar de la hipocresía de todos los gobernantes, la demuestran dos hechos: uno, las tablas nacionales, que como dije muestran que no hay un solo salario docente digno en todo el país (sean distritos peronistas, radicales o macristas: en la provincia que dejó Cobos, el maestro que se inicia gana $ 1.500). El otro lo acercan dos gentiles servidores de la flamante Policía Metropolitana en el Clarín del sábado: el subinspector Ahumada gana $ 9.200; el oficial mayor Mendicino, $ 6.400. En la misma jurisdiscción, mi señorita Mirtha, que espero que se haya podido jubilar, debía estar por los $ 4.500, con dos cargos de jornada simple y después de 40 años de maestra ejemplar: y ni quiero imaginarme cuál es su jubilación. La señorita Mirtha fue mi maestra en 6º y 7º entre 1972 y 1973: lo había sido de mi hermano mayor, lo fue de mi hermano menor. Entre 1997 y 2000 fue maestra de mis hijos en una escuela pública del barrio de Floresta. Los años le habían agregado sabiduría y no le habían restado compromiso con su trabajo: su exasperada conciencia del rol que cumplía la volvía una maestra increíble, insustituible, a la que sus alumnos y alumnas amaban mientras estudiaban como poseídos –porque también sabía exigir todo aquello que daba. No dudo de la idoneidad del subinspector Ahumada, pero la comparación no deja de ser irritante.

Sepan perdonar algún exceso argumentativo. Vengo de familia de maestras –tías y primas por doquier–, soy yo mismo profesor, y entre tanto docente malo que he tenido, como todos, como yo mismo puedo serlo, lo mejor de mi vida se lo he debido a la escuela y a la universidad argentinas. Cuando Sileoni, Scioli, Macri o el que sea afirman orondos que lo que reclaman los docentes (¡un 20% de aumento sobre las cifras ridículas de las que estamos hablando!) es excesivo, siento aletear en mi cabeza la ira, pésima consejera. Al lado de eso, el paro es apenas una medida más racional, prudente y, sin duda, legítima.

domingo, 14 de febrero de 2010

MURIÓ EL PERIODISTA JOSÉ MARÍA PASQUINI DURAN

Su carrera abarcó exactamente medio siglo, desde sus comienzos en periódicos sindicales. En el exilio y en el país, como profesor, escritor y columnista, fue siempre un maestro, alguien que ayudó a entender lo que pasaba, con rigor y honestidad. Falleció a los 70 años y es la despedida a un amigo y un colega indispensable. La mejor forma de recordar y homenajear a un periodista brillante es dejar que sus textos hablen por él. “En casi todos los medios de difusión del país existe censura previa. Un amplio arco de grupos y personas, desde las Madres de Plaza de Mayo hasta Pacho O’Donnell, pueden dar fe de ello. No es de ahora el hábito. Cuando en 1976 se instaló el Proceso en el Estado, los censores militares sólo necesitaron actuar durante dos semanas; en los años subsiguientes la mayoría de las empresas periodísticas le cuidaron la espalda, expulsando del circuito comunicacional a las voces disidentes.” La mejor forma de recordar, y homenajear, a un periodista brillante –y el Negro José María Pasquini Durán lo fue– es dejar que sus textos hablen por él. Y qué mejor, en el caso de Pasquini, que comenzar la nota del adiós con el párrafo que abrió su primera columna de opinión en Página/12, en el número uno del diario, que salió a la calle el martes 26 de mayo de 1987. Ayer, después de una larga enfermedad, el Negro Pasquini falleció, pero sus pasos cansinos y su voz potente todavía resuenan en las viejas redacciones de este diario, en el piso doce de Perú 367, y en la planta baja de Belgrano 673. Y sus enseñanzas nos acompañan a todos los que lo conocimos, publicó Página 12.

Pasquini Durán había nacido en Salta, en 1939. En 1960 comenzó a trabajar como redactor “free lance” en periódicos sindicales, entre los que se destacó el diario de la CGT de los Argentinos, la organización liderada por Raimundo Ongaro. Entre los periodistas que hicieron esa publicación memorable figuraba Rodolfo Walsh, asesinado por la dictadura militar que se instaló en el país a partir del 24 de marzo de 1976. Luego, el Negro fue prosecretario de redacción de la revista Panorama, publicada por Editorial Abril, y llegó a secretario de redacción del diario La Opinión, dirigido por Jacobo Timerman.

En otros momentos de su carrera, dirigió y condujo programas periodísticos en la televisión y en la radio. Durante la dictadura militar 1976-1983, fue director latinoamericano de la agencia IPS, con sede en Roma. Además, cumplió actividades académicas en las universidades de La Plata y Buenos Aires, dictó conferencias y participó de seminarios en el país y en el exterior durante más de treinta años. Fue consultor de Unesco, del Sistema Económico Latinoamericano, del Pacto Andino, del Fondo de Población de Naciones Unidas, de World Association for Christian Communication y del Consejo Latinoamericano de Iglesias.

A lo largo de su vida realizó trabajos en Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Guyana, Italia, México, Nicaragua, Panamá, Perú y Venezuela. También publicó libros, entre ellos Comunicación, el Tercer Mundo frente a las nuevas tecnologías, Precisiones sobre la radio en Argentina –en coautoría con Wa-shington Uranga–, Ilusiones argentinas y Transiciones. Finalizada la dictadura militar, Pasquini trabajó primero en la revista El Periodista de Buenos Aires y a partir de 1987, en Página/12.

En 1974, antes de la muerte del general Juan Domingo Perón, el Negro Pasquini tuvo un breve paso por editorial Atlántida, cuyos dueños tenían la intención de sacar una primera revista Somos, que iba a jugar en favor de la jaqueada democracia de entonces. Fallecido el General, el proyecto, del que participaba también Carlos Somigliana como jefe de la sección Cultura, quedó trunco y la revista, con el mismo nombre, recién salió después del golpe militar. Por supuesto, con otro personal y con una línea ideológica totalmente opuesta a la idea original.

En este punto es bueno volver a esa primera nota de opinión de Pasquini en Página/12, que tenía como eje la movilización de los trabajadores de Clarín que habían denunciado, ante la Justicia, la intención del diario de publicar una solicitada, con cinco mil firmas, en apoyo al general Jorge Rafael Videla. El manifiesto fue prohibido, en cinco diarios, por el juez Martín Irurzun. En el párrafo final, Pasquini dejaba sentada una advertencia: “A los fundamentalistas civiles que acusan de comunistas a los trabajadores de prensa, más les valdría anotar el siguiente hecho: nadie guarda memoria del senador Joe McCarthy, quien terminó sus días internado en un sanatorio para alcohólicos desquiciados”.

Durante 23 años, el Panorama Político o las notas de opinión de Pasquini Durán fueron leídas, apreciadas y discutidas en lugares de estudio, partidos políticos o en organizaciones sociales. Cinco meses después de la caída del gobierno de Fernando de la Rúa, el Negro recordaba los sucesos de fines de 2001: “Así como la paz no es la simple ausencia de la guerra, tampoco la democracia puede ser la mera presencia de los ritos y las instituciones formales. De vez en cuando, tal vez en menos ocasiones que las necesarias, contingentes mayoritarios del pueblo intentan recuperar los auténticos contenidos y legitimidades de la relación entre las bases y las cúspides”. En junio de 2001, en una charla que dio en la ciudad de Rosario, ante estudiantes de periodismo, sostuvo que “sin duda hay un futuro” para los que abracen la profesión.

“Sin duda hay un futuro –insistió–, pero no es un futuro que está dado, sino que es un futuro a construir y por lo tanto, se hace difícil imaginarlo en las circunstancias en que vivimos (junio de 2001), en las que pareciera que no hay ninguna chance de construir nada”. Les expresó a los jóvenes que el alcance de los objetivos “depende del grado de compromiso que tengamos y del que logremos de la sociedad, con este oficio que nos compromete a todos”.

Rescató entonces la figura de Rodolfo Walsh, “de quien tenemos que ver cómo se la arreglaba para poder sobrevivir sin renunciar a sus creencias, a sus principios y a su oficio”. Recordó que Walsh “a veces se las arreglaba mejor y otras peor, es cierto, pero siempre vivió del periodismo, su oficio durante la mayor parte de su vida”. Sostuvo que “con ese mismo ingenio y con esa misma perseverancia es como tenemos que resolver las cosas. No hay otro modo de tomar ejemplos si no es así”.

Pasquini Durán, junto con su amigo Osvaldo Soriano, fue uno de los grandes hacedores de este diario. Fue el Negro el que despidió los restos del Gordo Soriano, a quien definió entonces como “un patriota que estudió en las raíces de la historia nacional los sentidos de nuestra grandeza y nuestra miseria, un patriota que pudo adivinar en la mirada de hombres y mujeres de todo el mundo un igual sentido de patria”. En las palabras que usó para despedir a Soriano, se reflejaba fiel su pensamiento y sus prioridades: “Venimos a despedir a un hombre honrado y en esta época el calificativo es casi revolucionario. Soriano era un hombre honrado”.

Lo mismo se debe decir del Negro Pasquini, un redactor de lujo, un periodista informado y lúcido hasta el final de su vida, un jefe de redacción implacable. Era también un Negro calentón, furibundo cuando se enojaba y a la vez entrañable, por esas mismas razones. Los que lo conocimos lo seguimos viendo recorrer la redacción palmo a palmo, palmeando espaldas, dando indicaciones, repartiendo sabiduría.

jueves, 28 de enero de 2010

QUAGLIARO, UN INCANSABLE DEFENSOR DE LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES

Héctor Quagliaro nace en Rosario en 1933, cursa sus estudios en la Escuela Nro. 565 y comienza a trabajar como ayudante de un lechero, a los 12 años. A los 20 años ingresa en los talleres del Ministerio de Obras Públicas de la Nación, donde se va a encontrar con una vida de militancia. Cuando lo derrocan a Juan Domingo Perón en 1955, participa activamente de la llamada resistencia peronista por aquellos años. En 1957 participa en el congreso de la Lista Azul de ATE y al año siguiente de la fundación de la Lista Unidad y Acción de la Asociación Trabajadores del Estado y de la huelga de los trabajadores del Ministerio de Obras Públicas, conflicto que lo encuentra como delegado sindical.

Fue electo Secretario General de ATE – Rosario en el año 1959 siendo reelecto en 1961 e integra las 62 Organizaciones (Pre-vandoristas) desde donde surgieron los documentos liminares de la La Falda (1957) y Huerta Grande (1962) antecedente histórico del Programa de Huerta Grande enarbolado por la CGT de los Argentinos a finales de los años 60, en cuyos párrafos se plantean caminos de unidad de acción para los empresarios nacionales, los pequeños y medianos empresarios, los profesionales, los
estudiantes, los intelectuales, los artistas, los religiosos.
Durante 1963 fue electo por primera vez Secretario General de la CGT Rosario, desde donde desplegará una incasable labor en favor de los derechos de los trabajadores y las instituciones democráticas, cargo que ocupo en reiteradas oportunidades.
Desde la CGT Rosario organiza el “Operativo 7” en el cordón industrial Villa Constitución – Puerto San Martín, siendo las fábricas tomadas por los obreros en defensa de las fuentes de trabajo, integrando las 62 Organizaciones DE PIE, en clara oposición al denominado “neoperonismo” que encabezaba Augusto Timoteo Vandor.

Durante los días 26 al 28 de marzo del año 68, en el congreso normalizador de la CGT “Amadeo Olmos” se constituye la CGT de los Argentinos, donde confluyeron distintos sectores del activismo sindical con una clara concepción clasista, bajo las consignas “"Más vale honra sin sindicatos que sindicatos sin honra", y "Unirse desde abajo y
organizarse combatiendo", quienes de esa manera marcaron claras diferencias con el sindicalismo colaboracionista que había participado del movimiento encabezado por el Dictador Juan Carlos Ongania que destituyó a Arturo Illia en junio del año 1966.
A semanas de un hecho de tanta trascendencia histórica, un sector del movimiento obrero de Rosario y del Cordón Industrial lanzó una convocatoria titulada 'Por una CGT sin compromisos o ataduras espurias' en donde se afirmaba “Asumimos la responsabilidad que el momento nos exige, UNIR en torno a esta Regional de la CGT, a todos los que, sin compromisos o ataduras espurias, entendemos que a los trabajadores se los arma de fe y de ansias de lucha, con posiciones claras, que no dividen, sino que unifican y sirven para hacer surgir dirigentes leales a las ideas e intereses del pueblo trabajador”. Posteriormente, el 17 de abril en un plenario de 27 gremios, presidido por Héctor Quagliaro, se conforma la 'CGT de los Argentinos Regional Rosario', aprobando lo resuelto en el congreso normalizador, y se lo designa Secretario General de la CGT de
los Argentinos en la región Rosario.
Asimismo resulta insoslayable recordar aquí, el protagonismo de la CGT de los Argentinos regional Rosario presidida por Quagliaro en su enfrentamiento al Onganiato, impulsando verdaderas gestas de resistencia popular a la tiranía militar que se expresaron las históricas jornadas del Rosariazo, en el marco de la lucha que el pueblo argentino llevó adelante a favor de las libertades democrática y que culminaron con la renuncia de Ongania.
Sin lugar a dudas Hector Quagliaro, junto a innumerables luchadores sociales, protagonizó una de las etapas más rica de la historia del movimiento popular en argentina, que tuvo como referentes a Agustín Tosco, Rodolfo Walsh, Elpidio Torres, Raimundo Ongaro, Julio Guillan, entre otros, que contribuyeron decididamente a la construcción de una
sociedad edificada sobre la ética de la igualdad, la solidaridad y la democracia.
Hector Quagliaro padeció el accionar del terrorismo de estado, siendo cesanteado en setiembre del año 1976 por la dictadura militar y en diciembre del mismo año separado de la conducción nacional de ATE y siendo finalmente expulsado del gremio en un congreso claramente fraudulento. Supo generar los espacios de resistencia civil a la
dictadura militar, junto a jóvenes militantes sindicales y políticos como Germán Abdala y Victor De Gennaro organizando la Agrupación Nacional de ATE (ANUSATE), agrupación que en el año 1984 recuperó la conducción nacional de la Asociación de Trabajadores del Estado.
Como fruto de la lucha del movimiento sindical, en el año 1985 es reincorporado a su antiguo puesto de trabajo en el Distrito Inferior de la Dirección Nacional de Construcciones Portuarias y Vías Navegables. En el mismo año es designado Director de la Escuela de Capacitación Sindical de ATE. En 1987 es elegido Secretario General de ATE, cargo en el que fue reelecto hasta el año 1999, siendo en el 2003 nombrado Presidente del Centro Nacional de Jubilados de ATE y de la Federación de Jubilados de CTA, cargo que ocupó hasta la actualidad.

jueves, 21 de enero de 2010

HAITÍ, VÍCTIMA DE UNA OCUPACIÓN MILITAR INUSUAL

HOMAR GARCÉS (especial para ARGENPRESS.info)

La tragedia de Haití (un terremoto que fuera estimado por algunos científicos treinta y cinco veces más potente que la bomba atómica arrojada sobre Hiroshima) ha generado, además de los gestos de solidaridad internacional, las sospechas de ser víctima de una ocupación militar inusual por parte de Estados Unidos con el despliegue en puntos estratégicos de tropas fuertemente armadas de su 82ª División Aerotransportada, la cual ostenta -por cierto- el macabro registro histórico de haber intervenido en las operaciones de invasión a República Dominicana, Vietnam, Grenada, Panamá, Bosnia-Herzegovina, Afganistán e Iraq.

De este modo, Estados Unidos -al igual que lo hiciera durante la invasión a la isla de Grenada bajo la presidencia de Ronald Reagan- estaría justificando su excesivo y unilateral despliegue militar mediante la estrategia del caos, haciéndola ver como necesaria frente a la situación incontrolable que allí se desataría, ante la mirada cómplice o resignada de la ONU, la OEA y demás autoridades internacionales que, tácitamente, le estarían reconociendo al gobierno estadounidense la jurisdicción autoimpuesta. De tal suerte que las tareas de rescate en Haití no son ninguna prioridad para el gobierno de Barack Obama (como se puede deducir de algunas imágenes televisivas), lo que obviamente nos conduciría a pensar que el imperialismo yanqui estaría apoderándose implícitamente de dicho país, siendo éste un punto estratégico en el mar Caribe, sin fuerzas armadas que lo defiendan y con un gobierno carente de todo. Según lo expresado por el portavoz del Departamento de Estado y corroborado por su titular, Estados Unidos no tiene planeado abandonar suelo haitiano, una vez que comience a restablecerse la situación en éste, lo cual supone que su interés primordial es, sin lugar a dudas, meramente militar y no humanitario como quieren hacerlo ver ante la opinión pública mundial.

De hecho, la manipulación y transmisión de imágenes que dan cuenta de una realidad desquiciada ante la falta de atención médica, de tareas de salvamento y de alimentos, le permite a Estados Unidos convencer a todos de la necesidad de implantar un régimen marcial bajo su mando y coordinación, obviando la participación y presencia de la ONU y de aquellas naciones que, desde un primer momento, como Venezuela y Cuba, extendieron su mano solidaria al sufrido pueblo de Haití. Además, su control del aeropuerto de Port Au Prince, negándose a admitir el aterrizaje de aeronaves provenientes de otros países, establece el hecho indudable que Estados Unidos está protagonizando una invasión militar camuflada de ayuda humanitaria a los haitianos, lo cual debiera preocupar a los gobiernos de la región, por lo que ello implica para el necesario equilibrio de fuerzas y la autodeterminación de los pueblos de nuestra América. Asimismo, llama la atención la suspicacia divulgada en algunos medios, especialmente por Internet, sobre que este terremoto sería consecuencia de un bombardeo ionosférico de la Marina estadounidense que formaría parte del Proyecto de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia, mejor conocido como HAARP, por sus siglas en inglés, cuyas instalaciones están ubicadas en Alaska y que compone el arsenal de armas del Nuevo Orden Mundial bajo la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI), diseñada por Estados Unidos durante la Guerra Fría; una cuestión que empieza a preocupar a Rusia y Europa, dado que le daría mayor preponderancia en sus propósitos de controlar el planeta entero, con todos los recursos naturales y energéticos a su completa disposición.-

martes, 19 de enero de 2010

LA MALDICIÓN BLANCA

Por EDUARDO GALEANO

El primer día de este año, la libertad cumplió dos siglos de vida en el mundo. Nadie se enteró, o casi nadie. Pocos días después, el país del cumpleaños, Haití, pasó a ocupar algún espacio en los medios de comunicación; pero no por el aniversario de la libertad universal, sino porque se desató allí un baño de sangre que acabó volteando al presidente Aristide.

Haití fue el primer país donde se abolió la esclavitud. Sin embargo, las enciclopedias más difundidas y casi todos los textos de educación atribuyen a Inglaterra ese histórico honor. Es verdad que un buen día cambió de opinión el imperio que había sido campeón mundial del tráfico negrero; pero la abolición británica ocurrió en 1807, tres años después de la revolución haitiana, y resultó tan poco convincente que en 1832 Inglaterra tuvo que volver a prohibir la esclavitud.

Nada tiene de nuevo el ninguneo de Haití. Desde hace dos siglos, sufre desprecio y castigo. Thomas Jefferson, prócer de la libertad y propietario de esclavos, advertía que de Haití provenía el mal ejemplo; y decía que había que “confinar la peste en esa isla”. Su país lo escuchó. Los Estados Unidos demoraron sesenta años en otorgar reconocimiento diplomático a la más libre de las naciones. Mientras tanto, en Brasil, se llamaba haitianismo al desorden y a la violencia. Los dueños de los brazos negros se salvaron del haitianismo hasta 1888. Ese año, el Brasil abolió la esclavitud. Fue el último país en el mundo.

Haití ha vuelto a ser un país invisible, hasta la próxima carnicería. Mientras estuvo en las pantallas y en las páginas, a principios de este año, los medios trasmitieron confusión y violencia y confirmaron que los haitianos han nacido para hacer bien el mal y para hacer mal el bien.

Desde la revolución para acá, Haití sólo ha sido capaz de ofrecer tragedias. Era una colonia próspera y feliz y ahora es la nación más pobre del hemisferio occidental. Las revoluciones, concluyeron algunos especialistas, conducen al abismo. Y algunos dijeron, y otros sugirieron, que la tendencia haitiana al fratricidio proviene de la salvaje herencia que viene del Africa. El mandato de los ancestros. La maldición negra, que empuja al crimen y al caos.

De la maldición blanca, no se habló.

La Revolución Francesa había eliminado la esclavitud, pero Napoleón la había resucitado:
—¿Cuál ha sido el régimen más próspero para las colonias?

—El anterior.

—Pues, que se restablezca.

Y, para reimplantar la esclavitud en Haití, envió más de cincuenta naves llenas de soldados.

Los negros alzados vencieron a Francia y conquistaron la independencia nacional y la liberación de los esclavos. En 1804, heredaron una tierra arrasada por las devastadoras plantaciones de caña de azúcar y un país quemado por la guerra feroz. Y heredaron “la deuda francesa”. Francia cobró cara la humillación infligida a Napoleón Bonaparte. A poco de nacer, Haití tuvo que comprometerse a pagar una indemnización gigantesca, por el daño que había hecho liberándose. Esa expiación del pecado de la libertad le costó 150 millones de francos oro. El nuevo país nació estrangulado por esa soga atada al pescuezo: una fortuna que actualmente equivaldría a 21,700 millones de dólares o a 44 presupuestos totales del Haití de nuestros días. Mucho más de un siglo llevó el pago de la deuda, que los intereses de usura iban multiplicando. En 1938 se cumplió, por fin, la redención final. Para entonces, ya Haití pertenecía a los bancos de los Estados Unidos.

A cambio de ese dineral, Francia reconoció oficialmente a la nueva nación. Ningún otro país la reconoció. Haití había nacido condenada a la soledad.
Tampoco Simón Bolívar la reconoció, aunque le debía todo. Barcos, armas y soldados le había dado Haití en 1816, cuando Bolívar llegó a la isla, derrotado, y pidió amparo y ayuda. Todo le dio Haití, con la sola condición de que liberara a los esclavos, una idea que hasta entonces no se le había ocurrido. Después, el prócer triunfó en su guerra de independencia y expresó su gratitud enviando a Port-au-Prince una espada de regalo. De reconocimiento, ni hablar.

En realidad, las colonias españolas que habían pasado a ser países independientes seguían teniendo esclavos, aunque algunas tuvieran, además, leyes que lo prohibían. Bolívar dictó la suya en 1821, pero la realidad no se dio por enterada. Treinta años después, en 1851, Colombia abolió la esclavitud; y Venezuela en 1854.

En 1915, los marines desembarcaron en Haití. Se quedaron diecinueve años. Lo primero que hicieron fue ocupar la aduana y la oficina de recaudación de impuestos. El ejército de ocupación retuvo el salario del presidente haitiano hasta que se resignó a firmar la liquidación del Banco de la Nación, que se convirtió en sucursal del Citibank de Nueva York. El presidente y todos los demás negros tenían la entrada prohibida en los hoteles, restoranes y clubes exclusivos del poder extranjero. Los ocupantes no se atrevieron a restablecer la esclavitud, pero impusieron el trabajo forzado para las obras públicas. Y mataron mucho. No fue fácil apagar los fuegos de la resistencia. El jefe guerrillero, Charlemagne Péralte, clavado en cruz contra una puerta, fue exhibido, para escarmiento, en la plaza pública.
La misión civilizadora concluyó en 1934. Los ocupantes se retiraron dejando en su lugar una Guardia Nacional, fabricada por ellos, para exterminar cualquier posible asomo de democracia. Lo mismo hicieron en Nicaragua y en la República Dominicana. Algún tiempo después, Duvalier fue el equivalente haitiano de Somoza y de Trujillo.

Y así, de dictadura en dictadura, de promesa en traición, se fueron sumando las desventuras y los años.
Aristide, el cura rebelde, llegó a la presidencia en 1991. Duró pocos meses. El gobierno de los Estados Unidos ayudó a derribarlo, se lo llevó, lo sometió a tratamiento y una vez reciclado lo devolvió, en brazos de los marines, a la presidencia. Y otra vez ayudó a derribarlo, en este año 2004, y otra vez hubo matanza. Y otra vez volvieron los marines, que siempre regresan, como la gripe.

Pero los expertos internacionales son mucho más devastadores que las tropas invasoras. País sumiso a las órdenes del Banco Mundial y del Fondo Monetario, Haití había obedecido sus instrucciones sin chistar. Le pagaron negándole el pan y la sal. Le congelaron los créditos, a pesar de que había desmantelado el Estado y había liquidado todos los aranceles y subsidios que protegían la producción nacional. Los campesinos cultivadores de arroz, que eran la mayoría, se convirtieron en mendigos o balseros. Muchos han ido y siguen yendo a parar a las profundidades del mar Caribe, pero esos náufragos no son cubanos y raras veces aparecen en los diarios.

Ahora Haití importa todo su arroz desde los Estados Unidos, donde los expertos internacionales, que son gente bastante distraída, se han olvidado de prohibir los aranceles y subsidios que protegen la producción nacional.

En la frontera donde termina la República Dominicana y empieza Haití, hay un gran cartel que advierte: El mal paso.
Al otro lado, está el infierno negro. Sangre y hambre, miseria, pestes.

En ese infierno tan temido, todos son escultores. Los haitianos tienen la costumbre de recoger latas y fierros viejos y con antigua maestría, recortando y martillando, sus manos crean maravillas que se ofrecen en los mercados populares.

Haití es un país arrojado al basural, por eterno castigo de su dignidad. Allí yace, como si fuera chatarra. Espera las manos de su gente.

Tomado de: Página/12, Buenos Aires, domingo 4 de abril de 2004.

LOS PECADOS DE HAITÍ

Eduardo Galeano *

Adital -
La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.
El voto y el veto
Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.
Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole:
-Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.
La coartada demográfica
A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema:
-Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.
Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.
En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado... de artistas.
En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.
La tradición racista
Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene "una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización". Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: "Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses".
Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: "El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro".
En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: "Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas". Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro "puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras".
La humillación imperdonable
En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.
La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.
El delito de la dignidad
Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.
Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.
La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.
[Brecha 556, Montevideo, 26 de julio de 1996].

* Escritor y periodista uruguayo

LOS PECADOS DE HAITÍ

Eduardo Galeano *

Adital -
La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.
El voto y el veto
Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.
Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole:
-Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.
La coartada demográfica
A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema:
-Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.
Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.
En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado... de artistas.
En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.
La tradición racista
Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene "una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización". Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: "Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses".
Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: "El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro".
En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: "Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas". Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro "puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras".
La humillación imperdonable
En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.
La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.
El delito de la dignidad
Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.
Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.
La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.
[Brecha 556, Montevideo, 26 de julio de 1996].

* Escritor y periodista uruguayo

domingo, 10 de enero de 2010

DESNUTRICIÓN INFANTIL: DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA

Un país rico en recursos que desampara a sus hijos.
Otro país, al que no le sobran recursos y que soporta desde tiempos inmemoriales un embargo por parte de EEUU, señala el camino.

La deuda intransferible
Escrito por Silvana Melo y Claudia Rafael

(APe).- La muerte es una sombra con mil cómplices. Suele meterse, subrepticia, en las casitas de puerta endeble, sin mosquiteros ni vacunas, donde madres de tetas desiertas, madres solas en la tierra sola, no encuentran el hilo tenue que ata a su niño con la vida. A la muerte la dejan entrar, no la detienen ni la expulsan los que habitan escritorios indolentes.
Cinco provincias argentinas llevan colgados del cuello los números imperdonables. La mortalidad infantil disparada inexplicablemente en un país con recursos para todos. Pero concentrados en muy pocos. Donde los niños se mueren más por abandono. Por causas que podrían evitarse si existiera voluntad política de frenar el hambre y la intemperie donde están a la mano todas las herramientas para hacerlo.
En Formosa más de 19 chicos de cada mil se mueren antes del año de vida. En Chaco 18. En Corrientes 17. En Catamarca y en La Rioja 15. Un triste aporte a los 21 niños que mueren por minuto en el planeta.
Asomados a un mundo de hostilidad manifiesta, la diarrea, las infecciones neonatales, las enfermedades agudas de vías respiratorias, la falta de oxígeno a la hora de abrir la boca al primer llanto, la llegada abrupta, antes de lo previsto, todo atenta contra una supervivencia debilucha, sostenida por nada. La muerte, como una sombra que plantan detrás de la puerta los que deciden quiénes tendrán el privilegio de la vida y quiénes no, espera para arrebatarlos.
Ni grandes despliegues científicos ni sofisticaciones tecnológicas son necesarios para salvarlos. Antibióticos, vacunas, madres con acceso al agua potable, alimentos con nutrientes, mosquiteros con insecticida. La mayoría de las enfermedades son evitables. Y no todos los niños que se enferman tienen que morir. Depende exclusivamente de la voluntad política de quienes gobiernan. De no llegar siempre tarde o lamentarse vergonzosamente ante su propio fracaso como el gobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera, quien se mostró “entristecido” ante el aumento de los índices de mortalidad en su territorio. La hipocresía plena de gobernantes de estados provinciales históricamente feudales, manejados con la lógica del puntero y la disciplina social de la limosna que sólo funcionan con un alto índice de marginalidad y sojuzgamiento.
Entrampados en márgenes sin retorno visible nacen miles de bebés de bracitos flacos, piel marrón por historia y barro, puestos a intentar sobrevivir a todos los obstáculos posibles, con pulmones cargados y huesos sin leche. Allí, en el norte, apenas a mil kilómetros del corazón del país –ahí donde deciden los que deciden- la muerte les pone alas a los pibes. Potenciales transformadores de una tierra que los desechó.
Con ellos mantenemos una deuda intransferible. Abrirles un país donde las casas tengan puertas y mosquiteros. Y el agua y las vacunas y los antibióticos estén a mano como la tierra. Donde las madres los aplaudan con tetas generosas. Y el futuro sea más fuerte que todas las sombras que acechan.

Fuentes de datos:
Diario La Nación 24-12-09 y Catamarca Actual 28-12-09





UNICEF confirma: CUBA tiene 0% de Desnutrición Infantil






Cira Rodríguez César *

Adital -
UNICEF confirma que Cuba es el único país de América Latina y el Caribe que ha eliminado la desnutrición infantil.
La existencia en el mundo en desarrollo de 146 millones de niños menores de cinco años bajos de peso, contrasta con la realidad de los infantes cubanos, reconocidos mundialmente por estar ajenos a ese mal social.
Esas preocupantes cifras aparecieron en un reciente reporte del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), bajo el título de Progreso para la Infancia, Un balance sobre la nutrición, divulgado en la sede de la ONU.
De acuerdo con el documento, los porcentajes de los niños con bajo peso son de 28 por ciento en Africa Subsahariana, 17 en Medio Oriente y Africa del Norte, 15 en Asia oriental y el Pacífico, y siete en Latinoamérica y el Caribe.
La tabla la completan Europa Central y del Este, con el cinco por ciento, y otros países en desarrollo, con 27 por ciento.
Cuba no tiene esos problemas, es el único país de América Latina y el Caribe que ha eliminado la desnutrición infantil severa, gracias a los esfuerzos del Gobierno por mejorar la alimentación del pueblo, especialmente la de aquellos grupos más vulnerables.
Las crudas realidades del mundo muestran que 852 millones de personas padecen de hambre y que 53 millones de ellas viven en América Latina. Sólo en México hay cinco millones 200 mil personas desnutridas y en Haití tres millones 800 mil, mientras en todo el planeta mueren de hambre cada año más de cinco millones de niños.
De acuerdo con estimados de las Naciones Unidas, no sería muy costoso lograr salud y nutrición básica para todos los habitantes del Tercer Mundo.
Bastarían para alcanzar esa meta 13 mil millones de dólares anuales adicionales a lo que ahora se destina, una cifra que nunca se ha logrado y que es exigua si se compara con el millón de millones que cada año se destinan a publicidad comercial, los 400 mil millones en drogas estupefacientes o incluso los ocho mil millones que se gasta en Estados Unidos en cosméticos.
Para satisfacción de Cuba, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) también ha reconocido que ésta es la nación con más avances en América Latina en la lucha contra la desnutrición.
El Estado cubano garantiza una canasta básica alimenticia que permite la nutrición de su población al menos en los niveles básicos- mediante la red de distribución de productos normados.
De igual forma, se llevan a cabo reajustes económicos en otros mercados y servicios locales para mejorar la alimentación del pueblo cubano y atenuar el déficit alimentario.
Especialmente se mantiene una constante vigilancia sobre el sustento de los niños, las niñas y adolescentes. Así, la atención a la nutrición comienza con la promoción de una mejor y natural forma de alimentación de la especie humana.
Desde los primeros días de nacidos los incalculables beneficios de la lactancia materna justifican todos los esfuerzos realizados en Cuba en favor de la salud y el desarrollo de su infancia.
Ello le ha permitido elevar los porcentajes de recién nacidos que mantienen hasta el cuarto mes de vida la lactancia exclusiva y que incluso continúan consumiendo leche materna, complementada con otros alimentos, hasta los seis meses de edad.
Actualmente el 99 por ciento de los recién nacidos egresan de las maternidades con lactancia materna exclusiva, superior a la meta propuesta, que es del 95 por ciento, según datos oficiales, en los cuales se indica que todas las provincias del país cumplen esta meta.
A pesar de las difíciles condiciones económicas atravesadas por la Isla, se vela por la alimentación y nutrición de los infantes mediante la entrega diaria de un litro de leche fluida a todos los niños de cero a siete años de edad.
Se suma a ello la entrega de otros alimentos, por ejemplo compotas, jugos y viandas, que, en dependencia de las disponibilidades económicas del país, se distribuyen equitativamente en las edades más pequeñas de la infancia.
Hasta los 13 años de edad se prioriza la distribución subsidiada de productos complementarios como el yogurt de soya y en situaciones de desastres naturales se protege a la niñez mediante la entrega gratuita de alimentos de primera necesidad.
Los niños incorporados a los Círculos Infantiles (guarderías) y a las escuelas primarias con régimen de seminternado reciben, además, el beneficio del continuo esfuerzo por mejorar su alimentación en cuanto a componentes dietéticos lácteos y proteicos.
Con el apoyo de la producción agrícola -aún en condiciones de severa sequía- y una mayor importación de alimentos, se alcanza un consumo de nutrientes por encima de las normas establecidas por la FAO.
En Cuba ese indicador no es el promedio ficticio de sumar el consumo alimentario de los ricos y el de los hambrientos.
Adicionalmente, el consumo social incluye la merienda escolar que se reparte gratuitamente a cientos de miles de estudiantes y trabajadores de la educación, las cuotas especiales de alimentos a niños de hasta 15 años y personas de más de 60 en las provincias orientales.
En esa lista están contempladas las embarazadas, madres lactantes, ancianos y discapacitados, el suplemento alimentario para pequeños con bajo peso y talla y el suministro de alimentos a municipios de Pinar del Río, La Habana y a la Isla de la Juventud.
Dichas entidades fueron azotadas el año pasado por huracanes, mientras las provincias de Holguín, Las Tunas y cinco municipios de Camaguey sufren actualmente la sequía.
En ese empeño colabora el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el cual contribuye al mejoramiento del estado nutricional de la población más vulnerable en la región oriental, donde se benefician más de 631 mil personas.
La cooperación del PMA con Cuba data de 1963, cuando esa agencia brindó asistencia inmediata a las víctimas del huracán Flora. Hasta la fecha, ha consumado en el país cinco proyectos de desarrollo y 14 operaciones de emergencia.
Recientemente, Cuba pasó de ser un país receptor a donante.
El tema de la desnutrición cobra gran importancia en la campaña de la ONU para lograr en 2015 las Metas de Desarrollo del Milenio, adoptadas en la Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno celebrada en 2000, y que tienen entre sus objetivos eliminar la pobreza extrema y el hambre para esa fecha.
Pero los cubanos afirman que esas metas no le quitan el sueño a nadie, la propia ONU sitúa al país a la vanguardia del cumplimiento de tales retos en materia de desarrollo humano.
No exenta de deficiencias, dificultades y serias limitaciones por un bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos hace más de cuatro décadas, Cuba no muestra desesperantes ni alarmantes índices de desnutrición infantil.
Ninguno de los 146 millones de niños menores de cinco años bajos de peso que viven hoy en el mundo es cubano.

* Prensa Latina