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martes, 1 de junio de 2010

AMPLIAR LA ASIGNACIÓN POR HIJO PARA QUE SEA UNIVERSAL

[27/05/2010 - ACTA] Con la presencia de diputados nacionales y dirigentes nacionales y provinciales de la CTA, junto a Nora Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo- Línea Fundadora y representantes del Foro por los Derechos de la Niñez de la Provincia de Buenos Aires, se presentó esta mañana en una conferencia de prensa realizada en la Casa de la Coordinación Nacional de la Constituyente Social, el material sobre Salario Familiar Universal en la Argentina a partir de una Asignación Universal por Hijo de 300 pesos.
La presentación y lanzamiento de los materiales elaborados por el Equipo Estadístico del Instituto de Estudios y Formación de la CTA y el equipo de Comunicación de la Constituyente Social, en el marco de la Campaña Bicentenario sin Hambre, busca instalar públicamente la necesidad -y posibilidad cierta- de implementar un Salario Familiar Universal que permita acabar con el hambre destinando recursos que no provengan de los jubilados a través de la ANSES.
“Más del 30% de nuestra gente vive en la pobreza y el 15% pasa hambre. No hay estadística que pueda maquillar esta realidad” comienza diciendo la publicación y avanza con números duros: “2.103.347 de nuestros chicos no cuenta con agua corriente en su vivienda ni cloacas en sus hogares; más del 2.000.000 viven en zonas inundables; casi 750.000 chicos en edad escolar (5 a 18 años) no asisten a ningún establecimiento educativo”.
La propuesta, que cuenta con el respaldo de los diputados Graciela Iturraspe, Liliana Parada y Eduardo Macalusse, junto al bloque de Buenos Aires para Todos en Proyecto Sur, propone un salario familiar de $300 pesos para todos los menores de 18 años; para todos los hijos de los trabajadores y trabajadoras de este país.
Un Salario Familiar Universal que garantice un mismo valor para los hijos de todos los trabajadores independientemente del tipo de relación laboral que desarrolle. Esta política social de carácter universal tendría varios efectos positivos:
* Concreta un derecho social que actualmente es negado para el 65% de los menores en la Argentina.
* Tiene un impacto favorable e inmediato en la pobreza: la conformación de un ingreso mínimo para los hogares hace descender la tasa de pobreza del 33,8% al 23,8% (esto representa una caída en la tasa del 30%).
* También bajaría la tasa de indigencia: pasaría del 14,6% al 4% (una caída del 73%).
* Dignificará a los niños/as y sus familias que percibían planes sociales por su condición de pobre al pasar a percibir una Asignación Familiar por su condición de ciudadanos/habitantes con derechos y dejar de tener que verse sometidos a demostrar su condición de “pobres” o “vulnerables”.
* Generará una situación de justicia social al pasar todos los niños y niñas de la Argentina a tener el mismo valor para el Estado.
Es decir, universalizando el Salario Familiar por Hijo a $300, la pobreza se reduce a la mitad y el hambre desaparece de la Argentina.
“De los 13 millones de pobres, 6 millones son menores de 18 años. Es impactante que solo con el 1.7 por ciento del producto bruto interno nosotros resolvemos terminar con el hambre”, expresó la diputada Liliana Parada y agregó que es este un "tema para tomar en serio, porque el ingreso universal, debe ser universal. Y entendemos que un camino, y en el marco de la Constituyente Social, va más allá de la redistribución de la riqueza, esto hace a la soberanía de una Nación, a la soberanía alimentaria de un pueblo. Este país no está de fiesta con el 30 por ciento de su gente bajo la línea de pobreza”.
“En el marco del Bicentenario se da la discusión y el debate sobre qué país queremos tener. Y hay diferencias y similitudes con el centenario: una de las similitudes es que buena parte de la población ni en el centenario ni en el bicentenario tienen garantizada la alimentación ni la salud, que son derechos básicos y están escritos en la Constitución pero no se cumplen”, dijo por su parte, Eduardo Macaluse. Y agregó: "No es un problema de dinero, es un problema de decisión política y de distribución justa o injusta de la riqueza que producen los trabajadores en este país”.
Nora Cortiñas destacó lo relevante de este proyecto: “Hubo un paso muy importante, pero también es importante la igualdad. Este plan nos va a redondear esa satisfacción que queremos que tengan todos”.
Víctor De Gennaro concluyó señalando el avance que ha significado que 3.400.000 chicos cobren 180 pesos que no cobraban con anterioridad, pero indicó que esta medida del Gobierno tiene que ser completada con la verdadera dimensión de la universalidad. “Hoy esta asignación deja afuera a dos millones y medio de chicos que por distintas formas de la aplicación de los planes no cobran el salario familiar. Con lo cual es una discriminación”. Agregó además que si se elevara a 300 pesos “se termina la inmoralidad del hambre en la Argentina. Es cuestión de decisión política”.
Cabe recordar que mañana marcha en Mar del Plata el Movimiento Nacional de los Chicos del pueblo, para difundir la campaña “El hambre es un crimen”.
Fuente: www.constituyentesocial.org.ar

viernes, 16 de abril de 2010

LA ASIGNACIÓN POR HIJO SE QUEDÓ CORTA

La “asignación universal por hijo” fue una medida largamente reclamada y bienvenida por gran parte del arco político. Sin embargo, la inflación empezó a licuar aceleradamente el derecho y en los despachos oficiales ya se estudia aumentar el monto para preservar su poder adquisitivo. Una familia tipo compra hoy con el subsidio a la niñez una porción menor de la canasta básica de alimentos que lo que adquiría con un plan jefe ocho años atrás. Contra la lógica del marketing K, el peso de la asignación por hijo en el Presupuesto nacional es actualmente menos significativo que el que tenía el plan jefes de hogar en 2003, lo cual sugiere que todavía hay espacio para seguir ampliando el programa.

Según Ernesto Kritz, director de la Sociedad de Estudios Laborales (SEL), una familia tipo –matrimonio y dos niños- cubre hoy con el programa de asignación por hijo sólo el 30% de la canasta básica de alimentos, valuada en 963 pesos en marzo. En cambio, en junio de 2002 esa familia con un plan jefe de hogar de 150 pesos compraba el 53,5% de la canasta de alimentos, cuyo costo entonces era de 280 pesos mensuales.

Kritz realiza el cálculo con un valor de la asignación por hijo de 144 pesos mensuales, ya que el resto de los fondos hasta completar 180 pesos se depositan en una cuenta y recién pueden retirarse de manera diferida cuando los padres presentan los certificados de escolaridad de los chicos. Si bien este ha demostrado ser un buen mecanismo para incentivar una mayor escolaridad, en un régimen de alta inflación disminuye sensiblemente el poder adquisitivo del programa.
Pero aún tomando el valor pleno de 180 pesos mensuales, como si fueran cobrados en mano el mismo mes, las conclusiones no difieren demasiado. En ese caso, el plan a la niñez para el matrimonio tipo cubriría hoy el 37% del valor de la canasta alimentaria frente al 53% del plan jefes de hogar en 2002.

Por su puesto, en las familias más numerosas la asignación por hijo cobra relevancia. Para un matrimonio con tres chicos el plan (con $ 144 por menor) compra en la actualidad 41% de la canasta de alimentos. Pero llega al 51,5% si se computan los 180 pesos por hijo. Esa misma familia de cinco integrantes, en junio de 2002, con el plan jefes de hogar adquiría el 49,3% de la cesta de comida.

“El plan jefes fue en su inicio una transferencia más importante en términos de la satisfacción alimentaria que la asignación por hijo. En su momento cubrió una proporción mayor de las necesidades alimentarias”, afirma Kritz. No es necesario aclarar que en aquellos años (2002/2003) la situación socioeconómica –en términos de pobreza e indigencia-- era mucho peor que la actual, por lo cual es lógico que el plan tuviera un mayor impacto inmediato en términos de poder adquisitivo.

Pero es interesante poner en contexto la real magnitud de la asignación, cuyo poder de compra corre el riesgo de diluirse con rapidez debido a la aceleración en los precios de los alimentos.
Según datos del centro de estudios Buenos Aires City de la UBA y la consultora Economía & Regiones, solo durante el primer trimestre del año, la canasta básica se encareció alrededor del 15%, lo cual proyecta una inflación de alimentos muy por encima del 30% anual que rondaría el índice de precios al consumidor.

¿MUCHO O POCO? Los casi 10.000 millones de pesos que se destinarán este año al subsidio a la niñez parecen una cifra monumental en comparación a otros planes sociales del pasado. Sin embargo, en un contexto inflacionario, siempre se corre el riesgo de la “ilusión monetaria”: es decir, que la magnitud nominal de las cifras conduzca a conclusiones equivocadas. Según un estudio de Giselle Cogliandro, de la Fundación Siena, el subsidio a la niñez, más otros planes sociales (el seguro de capacitación y empleo; el plan familias, y lo que queda del jefes de hogar), en total $ 13.471 millones, representan este año el 4,9% del gasto público total.

En 2003, el peso del plan jefe de hogar en el Presupuesto era mayor: los 3713 millones previstos aquel año equivalían al 6,6% del gasto total (ver cuadro). El informe también demuestra que a partir de 2005 se fueron desmontando progresivamente los planes sociales, confiando en que el crecimiento y la creación de empleos reducirían a la mínima expresión la pobreza y la indigencia. Al no actualizarse los valores, esos planes fueron licuados por la inflación. Así, en 2008 y 2009, los programas sociales representaron apenas el 1,8% y 1,9%, respectivamente, del gasto público total.

Cuando Cristina Fernández anunció el subsidio a la niñez en noviembre, reconoció al mismo tiempo la necesidad de reconstruir la red de seguridad social, que se había desarticulado en los tres años previos apostando a que el mercado de trabajo distribuyera los frutos del modelo.

domingo, 28 de marzo de 2010

EVALUACIÓN DEL PLAN QUE NO ESPERÓ EL DERRAME

Además de las estimaciones sobre reducción de la indigencia, otros indicadores económicos y sociales empiezan a dar cuenta de las favorables repercusiones del programa social más amplio y de llegada más directa a los necesitados.
Por Roberto Navarro
Esta semana la Anses pagará el quinto mes de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y especialistas de distintas áreas sociales siguen encontrando efectos virtuosos de esa medida que reconoce derechos a grupos vulnerables. Un estudio del Ministerio de Economía indica que en 2010 la AUH agregará 1,1 punto porcentual al PBI y 2,3 puntos al consumo. Un informe de la consultora Bein señala que prácticamente el ciento por ciento de quienes reciben el subsidio queda arriba de la línea de indigencia. Dirigentes de la Federación Argentina de Supermercados, que agrupa a las pymes de ese sector comercial, afirmaron a Página/12 que sus asociados elevaron sus ventas un promedio de un 8 por ciento desde diciembre gracias a la AUH. Y sus colegas de autoservicios chinos realizaron una encuesta que reveló que, en algunas zonas, llegan a vender hasta un 20 por ciento más y que el 72 por ciento de las compras de los beneficiarios del plan se destina a alimentos. También creció la producción de calzado e indumentaria para niños. Por otra parte, aumentó la matriculación de alumnos de escuelas primaria y secundaria. Con respecto al área de la salud, un informe de ese ministerio a nivel nacional revela que, en algunas provincias, se incrementó hasta un 40 por ciento la vacunación y que, a nivel país, se elevó en un 40 por ciento la inscripción en el seguro médico estatal Plan Nacer.
“La Asignación Universal por Hijo genera poder adquisitivo en los grupos de menos ingresos. Ese dinero parte desde el menor eslabón de la cadena y produce un enorme efecto multiplicador”, explicó a este diario el economista Aldo Ferrer. Y agregó: “Genera ventas, producción y empleo; y en algunos casos, inversión. Es lo contrario a la teoría del derrame, que nos vendían en los noventa, que proponía bajarles los impuestos a los ricos y esperar que éstos gastaran ese dinero y generaran empleo. Eso nunca sucedió”. En la cartera económica estiman que el subsidio aportará, como piso, un 1,1 punto de incremento al PBI. Pero que ese crecimiento se dará con una distribución absolutamente distinta del resto de la economía.
“Las ventas, la producción y el empleo que genera la AUH se da en pymes en un 90 por ciento de los casos. Son quioscos, almacenes, autoservicios, fábricas de segundas marcas y puestos de trabajo para personas de baja calificación, que son el núcleo más duro del desempleo”, señaló a Página/12 un destacado miembro del equipo económico.
La AUH es una iniciativa inédita en el país y con escasos antecedentes a nivel mundial. Por esa razón, aún hay pocos datos sobre su repercusión económica, social y educativa, así como su impacto en materia de salud, incluso psicológica. Página/12 realizó un relevamiento con especialistas en distintas áreas para evaluar los primeros efectos de la AUH, con el siguiente resultado.
Impacto económico
La Secretaría de Política Económica estima que la AUH aportará como mínimo 1,1 punto de crecimiento adicional al PBI de 2010. Esta suba se dará en mayor parte por el crecimiento del mercado interno y, en menor medida, de la inversión. Esa dependencia oficial estima que el beneficio aumentará el consumo en 2,3 puntos porcentuales. El sector más beneficiado será el alimentario. Luego el textil y el de la indumentaria. Diversos analistas consideran que el shock que provocó el hecho de que casi un millón ochocientas mil familias recibiesen el subsidio tuvo que ver con el repunte inflacionario del primer trimestre. En Economía relativizan esas opiniones y afirman que, aun si existió ese efecto, se irá atenuando a medida que crezca la oferta destinada a esos sectores.
Impacto social
Más allá del registro del que partan, distintas consultoras comparten la idea de que la AUH reducirá en un 50 por ciento la indigencia y entre un 20 y un 30 por ciento la pobreza. Marina Dal Poggetto, economista del Estudio Bein, explicó a este diario: “La participación en el gasto total de una familia de cada uno de los hijos depende de su edad. La franja que más gasta son los jóvenes de entre 15 y 18 años. Para el Indec necesitan 166 pesos mensuales para salir de la indigencia; para nosotros, 216 pesos. Como toda familia recibe algún otro ingreso, aunque sea mínimo, considero que todo menor que reciba el subsidio pasará a estar por arriba de la línea de indigencia”.
En general, la mayoría de los economistas especializados en temas sociales acuerdan en que la AUH es el plan más eficiente que se ha implementado en el país. Rubén Lo Vuolo, economista del Ciepp, señaló a este diario que “Argentina está mostrando un plan alternativo a los que se utilizan habitualmente, que dependen de determinados condicionamientos de ingresos. Lo ideal sería que fuera ciento por ciento universal, pero este plan ya está demostrando su eficacia social”. Por su parte, Agustín Salvia, investigador del Conicet y de la Universidad Católica, piensa que “el Gobierno ha logrado una eficiente transferencia de ingresos, incluso manejó bien el reemplazo de los programas existentes. El plan va a tener un alto impacto en el índice de indigencia. Socialmente, va a generar transformaciones importantes, que vamos a ir visualizando a lo largo del tiempo. Sería interesante enseñarle a la gente cómo gastarlo, por ejemplo, entregando un listado de alimentos con alto contenido vitamínico.
En el comercio
La mayor demanda de los beneficiarios de la AUH se registró, fundamentalmente, en almacenes y autoservicios de barrio. Alberto Beltrán, presidente de la Federación Argentina de Supermercados, que agrupa a cinco mil pymes de todo el país, comentó que “la venta está creciendo un 8 por ciento promedio, en general, y bastante más fuerte en productos como leche, arroz, fideos, latas de tomate y otros de bajo precio. El dinero que se inyectó en el mercado con la asignación se notó mucho desde diciembre”. Los autoservicios cuyos propietarios son de origen chino ocupan un lugar preponderante en este segmento comercial y se agrupan en otra cámara. El presidente de esta entidad, Miguel Angel Calvete, señaló a Página/12 que “el impulso de esta medida del Gobierno fue tan importante para nosotros que hay zonas en las que las ventas crecieron hasta un 20 por ciento en estos últimos meses. La cámara realizó una encuesta entre nuestros clientes beneficiarios del plan, que reveló que el 72 por ciento del subsidio se gasta en alimentos”.
En la industria
El crecimiento industrial del primer bimestre, según cifras del Indec, fue del 8,2 por ciento, con respecto al mismo período de 2009. El sector alimentario sufrió una caída, por la fuerte ponderación que tiene la carne vacuna –que se vendió mucho menos por la importante alza de su precio–, pero la incidencia de la AUH se notó en la suba del 22 por ciento de la producción de yerba, el 10 por ciento en arroz y el 8 por ciento en fideos y azúcar. Según algunas cámaras industriales, en enero, el tercer mes de pago del subsidio, la demanda de los beneficiarios comenzó a notarse en otros productos, cuyo consumo venía postergado en esta franja social. Alberto Sellaro, presidente de la Cámara del Calzado, opinó que “desde principio de año se viene notando un incremento generalizado de venta, que empuja la producción. El subsidio se nota por la fuerte alza en la demanda del calzado de menor valor, fundamentalmente zapatillas”. Por su parte, Víctor Hugo Benyakar, presidente de la Cámara de Indumentaria Infantil, indicó que “estamos teniendo un crecimiento de demanda del 25 por ciento con respecto al mismo período del año pasado. Esta suba nos llevó a tomar más empleados, en un nivel como hacía mucho tiempo no sucedía”.
En la educación
Los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo cobran mensualmente el 80 por ciento de los 180 pesos del subsidio. Para recibir el resto deben cumplir con exigencias en materia de educación (que el hijo/a asista a clases) y salud. Juan Carlos Tedesco, ex ministro de Educación y actual director del Instituto de Planificación Educativa, que depende de la Presidencia de la Nación, informó a este diario “que la AUH ya resultó en un aumento de la matrícula en la escuela secundaria del 25 por ciento y alrededor de un 20 por ciento en la primaria. El impacto es mayor en adolescentes porque es en el segmento en el que en los últimos años hubo más abandono. Se están construyendo más escuelas y aulas para responder a la demanda. Ahora el desafío es mantenerlos en el estudio. Son jóvenes que ingresan a clase con compañeros de menor edad, que han estado fuera de la cultura del estudio y vienen con problemas sociales arrastrados por años. Pero lo importante es que volvieron”.
En la salud
Para recibir la totalidad del subsidio, los beneficiarios tienen que cumplir con el plan de vacunación completo y con chequeos anuales para conseguir el certificado de salud. Además, los chicos de hasta seis años deben inscribirse en el Plan Nacer, un seguro médico que garantiza 71 prestaciones de salud. Máximo Diosque, secretario de Programas Sanitarios de la Nación, señaló a Página/12 que “la AUH es un instrumento fantástico para atraer a la población a cumplir con el plan de vacunación. Aunque no tenemos aún datos de todas las provincias, los que nos enviaron sus registros estiman un crecimiento de la cantidad de chicos vacunados en alrededor del 40 por ciento. La inscripción en el Plan Nacer ya creció un 40 por ciento. Si se inscriben todos los beneficiarios que cuenta la Anses hasta la actualidad, vamos a terminar duplicando la cantidad de chicos que van a contar con esa cobertura médica. Si se le suma el incremento en la vacunación, estamos hablando de un enorme salto cualitativo en la política de salud preventiva”.
rnavarro@fibertel.com.ar

martes, 22 de diciembre de 2009

CIUDADANOS BAJITOS

Por Mario Wainfeld
Son más de tres millones y medio los menores cuyos padres perciben la asignación universal. Los funcionarios que la instrumentan confían en llegar antes del fin del verano a cinco millones y medio. La cifra empardaría la de chicos cubiertos con las asignaciones familiares contributivas, que cobran los trabajadores formalizados. Las cantidades dan cuenta de la magnitud de la medida, cuyos efectos seguramente se propagarán veloces en el consumo y en el mercado local. Después, se estima, las incorporaciones serán más pausadas. Queda afuera un conjunto, indeterminado pero quizá cercano al millón de pibes, sin documentación, que deberán transitar por esos trámites previos.
La ampliación de la esfera de ciudadanía, el shock keynesiano, son efectos innegables y virtuosos, que halagan válidamente la autoestima oficial. Queda pendiente, empero, una labor ineludible que es corregir desviaciones legales, de implementación y de trámite que dejan afuera del derecho universal a quienes les corresponde. Sirve, al efecto, una precisión conceptual: en materia de planes sociales es más grave el “error de exclusión” (desamparar a alguien con derecho) que el “error de inclusión” (sumar a quien no corresponde). El principio general (que contradice pulsiones periodísticas y de ciertas ONG especializadas en pesquisar a los pobres) se redobla en un programa de pretensión universal.
El decreto original fue reglamentado, las dos normas contienen exclusiones impropias. La burocracia de la Anses, que en el trazo grueso ha rendido bien, añade seres de carne y hueso a la casuística de la discriminación. Vayan algunos ejemplos, que no agotan la lista:
El más injusto es el que excluye a los hijos de trabajadores informales que ganen por encima del salario mínimo vital y móvil (smvm). La discriminación es patente pues no les cabe a los laburantes “en blanco”, cualquiera fuera su sueldo.
Las empleadas domésticas formalizadas, dejadas de lado en el decreto, fueron incorporadas pero también se les impuso el indebido techo del smvm.
El aporte accesorio por escolaridad (20 por ciento de la mensualidad) se paga contra acreditación de escolaridad en establecimientos públicos. Dado que el sistema educativo admite las escuelas privadas, la segregación es incorrecta. Peca de incongruencia, además, porque el Estado fomenta este sector y lo subsidia generosamente, lo que hace que muchas cobren aranceles mínimos o sean gratuitas. Desde un ángulo costumbrista resaltemos que muchas familias eligen estas escuelas pues le ofrecen el anzuelo de más días efectivos de clase. Desde el ángulo del espíritu de la ley es obvio que los papás que se sacrifican por esa opción (opinable pero cobijada por la ley) cumplen el mandato que se les exige, escolarizar a los hijos.
Los monotributistas quedaron excluidos. Muchos de ellos son personas de bajos ingresos, en buena proporción trabajadores de temporada que laboran pocos meses al año. La supresión buscó precaver abusos de gentes de clase media de nivel alto pero sin ingresos probados. Ese prurito de la Casa Rosada, reproducido por la Anses, trastrueca el criterio sobre el “error de exclusión”.
En la práctica, esa traba se acentuó porque se está negando el ingreso universal a hijos de un trabajador informal (o una doméstica) y de otro monotributista. Esos chicos no son titulares de ninguna asignación. A los de trabajadores formales siempre les toca una. Y si los dos padres están formalizados, pueden elegir la más alta (que se corresponde al salario más bajo). Otra diferenciación inexplicable.
Entre los funcionarios que trabajan la cuestión, hay dos tendencias marcadas. Los que reconocen, off the record más vale, la impertinencia de esas limitaciones, pero las justifican para evitar excesos de los demandantes. Ellos prometen que, cuando se haya concretado la masa de las inscripciones, se repararán esas desviaciones. También hay otros que porfían en que el sistema es justo, incluyendo esas marginaciones.
La polémica fáctica entre los obsesionados por los errores de exclusión y los que priorizan los de inclusión alude a cientos de miles de menores. Ciudadanos bajitos que claman por ser iguales a sus pares, sin distingos basados en la suspicacia que desvirtúa en parte la (formidable) pretensión universal de la medida.

jueves, 26 de noviembre de 2009

EL "VASO MEDIO VACÍO" DE LAS ASIGNACIONES POR HIJO PARA PROTECCIÓN SOCIAL

Un reciente informe del Instituto de Estudios y Formación (IDEP) de la CTA, que lleva la firma de Claudio Lozano, Tomás Raffo y Ana Rameri, admite como un avance la propuesta oficial que implica 700.000 pobres menos y 1.800.000 indigentes menos.
No obstante señalan los límites de dicha propuesta:

• En lugar de plantearse como un derecho, para lo cual habría que sancionar una ley, la propuesta oficial se institucionaliza a partir de un decreto, fijándose como un plan de carácter coyuntural.

• La cobertura alcanza a los hijos de los desocupados y de los trabajadores informales que ganen por debajo del salario mínimo. Por ende, tal cual esta previsto en el decreto de “universalización” dejan afuera de la misma:
1. A los hijos de los trabajadores desocupados e informales. A partir del 6to
2. A los hijos de los trabajadores informales que superen el mínimo salarial.
3. A los hijos de los trabajadores autónomos.
4. A los hijos de los monotributistas de las categorías más bajas (que facturen entre $ 1.000 y $ 4.800)
5. A los que perciben un plan social (no importa si el plan se dirige a la atención a los menores o a otra finalidad como trabajo, previsión, etc.). Esta restricción incluye a los planes nacionales y municipales.
6. A los hijos de los trabajadores registrados del servicio doméstico.

• La financiación prevista es regresiva. Son los bajos haberes de los jubilados (el 80 % percibe $ 827) los que financian en gran medida la ampliación de la cobertura de la asignación familiar a los sectores más postergados.

• En algunos casos sectores vulnerables como los informales que superan el mínimo salarial o los monotributistas de las categorías más bajas son discriminados respecto de por ejemplo los monotributistas que facturan más de $ 4.800 a quienes el monto de la asignación le es descontada de las ganancias.

• En otros casos puede ocurrir que la registración se transforme en un impedimento para percibir la asignación por hijo, lo cual lleva al absurdo de que algunos trabajadores como por ejemplo los del servicio doméstico, prefieran seguir siendo informales.

• No queda claro en el caso de la opción entre distintos planes sociales donde va a parar el ahorro de recursos por el plan que se renuncia. No hay ningún indicio que haga suponer que esos fondos sean recibidos por el ANSES y todo hace presumir que los mismos se derivan a Tesorería General, y por lo tanto al pago de acreencias externas.

El texto completo del documento UNIVERSALIZACIÓN O AMPLIACIÓN RESTRICTIVA DE LA COBERTURA? Aquí.