En un reciente documento del Episcopado, los Obispos vinculan la actividad de casinos privados con el lavado de dinero del narcotrafico.
La iglesia denuncio un preocupante crecimiento de casinos, bingos y tragamonedas que llevan a muchas familias al "flagelo" de la adiccion a los juegos de azar,y vinculó esa actividad con el "lavado de dinero proveniente del trafico de drogas y armas y la trata de personas".
Además, los prelados enfatizaron:"es bueno clarificar que un gran porcentaje de lo recaudado del juego, favorece los bolsillo de unos pocos, y solo una parte minima se destina a ayuda social para los mas pobres, muchos de los cuales han jugado con expectativas de ganar para "salvarse".Los Obispos consideraron que es "muy importante fortalecer la moral del pueblo y evitar toda sospecha de corrupción".
Desde ATE,hemos sostenido el principio de que el juego (con todas las connotaciones valorativas que conlleva)debe ser administrado exclusiva y excluyentemente por el Estado. Por un lado, porque es el responsable de brindar las garantias minimas de proteccion a la etica y de la salud individual y colectiva de la comunidad. Por el otro, porque solo el estado como instrumento Juridico / Institucional, puede hacer que la captacion de los recursos financieros provenientes de esta devilidad humana sean volcados integramente a las acciones de interes social.
Las medidas del Gobierno de Entre Rios, que privatiza el paño de la provincia, se oponen palmariamente a cualquier politica de Estado que defienda estos intereses de su pueblo.
Hoy, cuando se revaloriza el papes del Estado, el Gobierno de Urribarri, al mejor estilo de la decada neoliberal, entrega a manos privadas una herramienta como el juego.
Esta decisión resulta perjudicial por los peligros intrinsicos que conlleva, atenta contra el bienestar de la poblacion, y representa un privilegio, una flagrante injusticia que violenta el sentido de igualdad que debe regir en una nacion, dado que en la argentina el juego privado, todavia, no paga impuestos.
No a sido solamente ATE que a denunciado historicamente las consecuencias del juego en manos privadas.
Tambien la Iglesia claramente lo a hecho, desde la Pastoral de los Obispos de Entre Rios del 7/10/1993, o a traves de documentos como el citado en esta solicitada.
En esta perspectiva se entiende la voracidad de estos sectores, ya que por ejemplo, solamente en el caso de la ciudad de Victoria, el sector privado por las maquinas targamonedas se lleva anualmente una ganancia de $85.000.000 , cuando le deja al Estado solo $35 millones.
El juego es un flagelo, pero el blanqueo es mafia.
ASOCIACION TRABAJADORES DEL ESTADO- ENTRE RIOS
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